
Para que una nación funcione correctamente no hay que andar con tonterías ni modernas tolerancias. Las palabras definen muy bien las características y situaciones, de tal manera si alguien nos dice esto es blanco asimilamos ese color al instante y lo asociamos. Si alguien nos dice esto es ILEGAl, inmediatamente sabemos que es algo en contra de la ley, que no es legal, y lo que no es legal no se puede admitir, porque para eso tenemos nuestros legisladores y su deber de aplicar las leyes.
La alegría y el sarao de la inmigración masiva y repentina nos ha dado vocabulario transformado, haciendo uso del ILEGAL como "pobre hombre al que debemos mantener, respetar y obedecer". Y no, si una persona invade una nación amparada en la oscuridad, el mar o los bajos de un coche está cometiendo un delito, por más que nuestros políticos no se atrevan a decirlo como es. España es una nación abierta, demasiado abierta, que tolera legalmente la entrada hasta del más pintado sin pedir explicaciones, de esta manera los inmigrantes hubieran podido entrar como Dios manda y no como delincuentes amparándose en el delito de invasión.
Decía que las cosas bien hechas y necesarias no deben frenarse por el "que dirán" ni por falsas tolerancias o buenismos. Italia nos lo demostró quitándose la máscara y poniendo las cosas en su sentido auténtico. El ILEGAL es un delincuente y como tal debe ser tratado, no como un huesped de primera y con derechos privilegiados. El resultado no se ha hecho esperar, la inmigración ilegal ha bajado un 92% en esa nación, así de golpe y porrazo, como manda la normalidad y el buen hacer.
De esta manera volvemos a la conclusión de que la inmigración clandestina es una maraña de delincuentes que ante el puño duro se acojonan y deciden buscarse las ayudas sociales y la vida del pavo en otras naciones. España es buen destino al parecer por la enorme afluencia nueva de gitanos rumanos y de gentes de más allá de los mares. Si nuestra sociedad dejase la hipócrita posición del buenismo y se decidiera a manifestar sus sentimientos esto se equipararía a esa Italia que ahora es justa de verdad con su pueblo y no con los conformismos mundialistas.
Los aspavientos internacionales, las quejas y protestas de las ong´s y de eso que llaman organismos humanos se hicieron durante una semana, al ver que no había caldo de cultivo lo han dejado en el olvido y se han dedicado a buscar otros lugares donde asentar a sus llamados y reclamados esclavos.





















