martes, 3 de enero de 2012

Músicos amerindios(reposición)



Quitan los instrumentos a un músico callejero porque estaba tocando sin permiso. No tiene desperdicio la noticia, ni la actuación de los "sensibilizados" viandantes, ni los reproches a las autoridades que ejercen su función en este caso. Y las explicaciones lastimeras del delincuente tampoco tienen ningún desperdicio más allá de su poca vergüenza, su caradura y su bien aprendida defensa lastimera. No tiene desperdicio la intervención de una ong diciendo que es desbordada la actuación policial, que no hacen daño a ni mal a nadie

. Bueno, hasta aquí la lástima amerindia, la penita de los pobrecitos toca-flautas que vinieron a pagarnos las pensiones, a levantar una nación que nosotros no podíamos hacerlo y de repente resulta que con un taco de años en España y aún no tienen para pagarse una licencia municipal de 26 euros. Eso sí, mandan dinero a sus "papás" a los que pronto veremos por aquí y pagan su hipoteca que a saber que lumbreras les concedió.
Sí hacen daño, parece un acto vulgar e inocente y se apoyan en "entonces deberemos robar". No hijo no. En España tenéis tantos beneficios sociales que simplemente con llorar la mitad de lo que lloráis al periodista ya tendríais una paga y vuestros hijos una bolsa de comida. Sí aquí nadie se muere de hambre ni necesidad y si es inmigrante mucho menos.

Hacen daño al comerciante que paga sus impuestos por vender esos muñequitos, al paseante que sale a relajarse y se encuentra con la matraca amerindia repetitiva y cansina. Hacen daño a, ¡Huy! ¿dónde está la SGAE en estos casos de propiedad intelectual? ¡Que los denuncie a estos músicos callejeros sin licencia!. Hacen daño a los mimos, a los músicos, a los vendedores ambulantes que sanamente pagan sus impuestos y a los que se asigna una zona.

Les han quitado la mercancia...... normal, era fraudulenta pues requisada. "Simplemente con decirles que se marchasen ya valdría".....muy seguramente ya lo han hecho más de una vez y el vaso rebosa de vez en cuando, de hecho son reincidentes por lo que comenta de su multa anterior de 350 eurillos que "pagamos poquito a poquito". Ni poco a poco ni leches que servidor si no paga las multas de tráfico o de cualquier otra especie engrosa la lista de morosos y es acosado como un delincuente.

En el metro de Madrid por circunstancias hace mucho tiempo que no monto pero recuerdo las entradas triunfales en los vagones de estos amerindios sudorosos y molestos con sus aparatos y sus pingajos de instrumentos machacantes y mendicantes (se calculaban en 120 euros diarios la recaudación). Los vigilantes los mandaban salir del vagón y ellos, en su conocimiento de inmunidad, se sentaban a la espera del siguiente metro para seguir recaudando un dinero negro que es necesario para mantener ese metro u otras infraestructuras que ellos mismos, los lastimeros matraqueros, destrozan, orinan y vomitan.

En fin, mientras existan,( y dudo de la veracidad de la noticia sobre los viandantes que cada día están más hartos de estos caraduras) personas que los defiendan en sus tropelías y desmanes esta injusticia social no cesará y muy al contrario aumentará. La policía figurará pero no podrá actuar y los amerindios y demás raleas seguirán campando a sus anchas en parques que son merenderos y peluquerías móviles y en las plazas que ya son quioscos de malandrines musicajos y vendedores de lágrimas.
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

3 comentarios:

Serk1492 dijo...

Pues sí, no sería muy normal que le requisen el material si es "la primera vez". En el Metro de Barcelona ocurre lo mismo. Lo que me jode es que se meta (sea quien sea) a hacer ruido cuando quieres estar tranquilito en el vagón (como curiosidad, la mayoría son también amerindios).

Muy diferente el caso de un español en el mismo Metro. Éste, además de tocar bien, está en uno de los pasillos, no en el vagón. Suele estar todos los días. Aún recuerdo una de sus canciones cuando fui por Barcelona este pasado verano, canción que la dedicaba a Nuestro Señor para desgracia de la ralea que pasa por ahí.

Respecto a los que van pidiendo, me inspiran lástima y por lo menos no hacen ruido pero ya ni me fío. No será la primera vez que son vagos "disfrazados" de "pobres" para sacar pasta sin trabajar.

Pero como dices, si la gente no fuese tan buenaza (que a veces sobrepasa de buena para ser tonta) no habría tanto vividor.

Anónimo dijo...

Opino como Serk1492, que el que sepa tocar, el que sepa hacer deliciosa musica que toque, sea de la nacionalidad que sea. Ernesto Cavour es boliviano, Karajan es Aleman, Solti es hungaro y Baremboin es judio. La música es el arte mas divino.

Serk1492 dijo...

Ojo, mi crítica era a quienes se ponían a hacer ruido en el vagón (da la casualidad que las tres veces que me topado con estos en un vagón mientras iba yo deseando una siesta eran amerindios en dos ocasiones y en una tercera diría que del este de Europa).

Si tocaran en otro sitio que no sea el vagón donde mucha gente aprovecha para echar una cabezada, como hace el señor al que me refería (español con una buena música además) y con sus permisos pues adelante.

Me gustaría destacar además la cantidad de NEGROS que veo colándose en el Metro. Yo creía que era algo un poco exagerado (para que luego me llamen racista) porque no suelo coger el tren, pero las veces que he ido por Barcelona y he cogido el Metro lo he comprobado. DESCARADAMENTE IMPRESIONANTE. Manadas enteras de piratas, hordas de top-manta, saltándose las vallas o colándose tras una señora. Esto sí es indignante. Que se pueda tener tan poca vergüenza. Que "chorizos" no son sólo "los de arriba".

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