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| No es la foto de Darío |
Definir a Darío es imposible porque no es una persona sencilla de calificar, es corazón, voluntad, agradecimiento, mimo, cariño, es una persona tan sincera y noble que no estamos preparados para definirlo con la exactitud que corresponde. Es inmensamente curioso, revoltoso pero ordenado, sincero, valiente, responsable y muy hermano de sus hermanos. A Darío le tengo que regañar porque a las cuatro de la madrugada se levanta de su cama para arropar a sus hermanos. Le tengo que regañar porque deja media cama a los perros y comparte sus comidas con ellos. Le tengo que regañar porque pone música a los peces y porque se preocupa más del resto de la casa que de él mismo.
Darío se sienta en el cuarto de baño hasta que sus hermanos han terminado de ducharse y se lleva un silbato por si les pasa algo, les esconde la psp porque dice que eso no es jugar, les apaga la tv porque dice que así no se divierten y los saca al jardín con sus juegos y sus bromas, Darío es un sin-parar de reír.
Darío recoge su paga semanal y se la lleva a la iglesia para repartirla con los necesitados y Darío se marcha para hablar con los monaguillos y el cura y todo el mundo lo saluda porque Darío es iglesia con su presencia. Eso sí, tiene que aprender a cantar porqueeeeeeeeeeeeeeee
Y esta es la alegría que me mantiene alejado del blog, mi nuevo hijo, la Gracia de Dios que ha bendecido a mi familia con su presencia y que lleva estos días haciéndonos la vida más sonriente, más ordenada y más plena. Porque Darío es Darío y no existe otro igual en el mundo, porque sus hermanos lo quieren con locura e, incluso el mediano, si no está en casa se pasa horas llamándolo por teléfono. Porque el pequeño se acurruca encima de él y se duerme, porque Darío se acurruca en mi o en su madre y se queda dormido, siempre alerta de lo que pasa, pero esa paz que desprende es paz de Gloria, paz de inocencia y paz de vida plena. Darío es el mejor regalo de Dios.
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.












