domingo, 18 de diciembre de 2011

Regalos de Navidad

Bien sabemos que el sentido real de la Natividad ha dado paso a un consumismo obligatorio y derrochador.  Parece ser que en estas fechas es cuando nos acordamos de la abuelita y de los primos o los hermanos que viven lejos. Y nos juntamos sentados en mesas de palacio imperial, decoradas con florituras muy horteras pero muy necesarias, con un gasto abusivo para demostrar de esta capitalista manera que "queremos a los invitados". Son las maneras del pobre de espíritu para demostrar sus sentimientos. Y, cuidado, en mi casa pasa lo mismo, ese afán de madres y esposas por cocinar para toda la semana porque realmente siempre sobra más de lo que se come, pero eso no importa, ni importan quienes ni esa noche ni ninguna tienen más cena que un vaso de leche y quienes lo tienen.

Y la gente espera con ilusión la paga de Navidad, esa paga instaurada por el malo malísimo de Franco pero que nadie rechaza más que sean leyes de una dictadura y fechas cristianas, cosas de la izquierda. Y se espera esa paga para salir a los comercios (muy necesitados de estas fechas) para comprar compulsivamente, para imaginar qué quiere fulano o mengano y procurar no repetir regalos, regalos escandalosos que más tarde terminarán en un armario o volverán a convertirse en regalos para otras personas. Muestras materialistas en festividades religiosas.

En fin, a pesar de que conozco gente que solicita créditos para sus compras, la sonrisa de los niños que reciben los regalos y el marujeo de los adultos con sus comentarios, desprecios y agradecimientos forzados no deja de ser una celebración "muy cristiana" mientras miles de niños no tienen ni un vaso de agua o un cartón para arroparse, mientras nuestro marisco les daría de comer uno o dos meses a esas familias de españoles que duermen en las calles. Quizás debiéramos empezar a plantearnos si un beso y un abrazo no es suficiente regalo para los familiares y destinar esas ingentes cantidades de dinero a ayudar a quienes ven la Navidad no como el nacimiento de Nuestro Señor, sino como un día más del calendario del hambre, el frío y la desesperación.


“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

3 comentarios:

Soldado Vikingo dijo...

A todo lo dicho habría que añadir las famosas cenas de Navidad. ¿Por qué los ateos las organizan y acuden a ellas, si son la costumbre derivada de una tradición a la que odian?

Serk1492 dijo...

-"a quienes ven la Navidad no como el nacimiento de Nuestro Señor"-
Y a veces, ni eso.

Triste, muy triste el sentido actual de estas fechas. Como se ha repetido otras veces, probablemente el mes de diciembre sea el mes de la hipocresía. En fin, poco a poco...

DORAMAS dijo...

Esos del otro lado, solo desean nuestras fiestas, para divertirse, con lo que demuestran que sus ideologías no tienen ningún sentido.
Felicidades para ti y tu familia.

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