jueves, 20 de octubre de 2011

Nom Nobis Domine, Nom Nobis, Sed Nomine Tuo Da Glorian




ASAMBLEA TEMPLARIA DE ORACION 20-23 de octubre 2011

Asamblea Templaría de Oración
Octubre 2.011
Anno Templi DCCCXCIII
Los próximos jueves, día 20 y domingo 23
En comunión con todos los Caballeros y Damas Templarios, con todos los hermanos cristianos repartidos por los confines del mundo, y con todos los que de buena fe rezan a un Dios Señor pidiéndole su gracia y un mundo mejor, recordamos nuestras intenciones comunes de este mes de Octubre.
29 DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO.
Ha pasado ya las vísperas de la pronunciación de estas frases: « “Dios sabe quién se equivoca y ha pecado y la desgracia se abatirá pronto sobre aquellos que nos han condenado sin razón. Dios vengará nuestra muerte. Señor, sabed que, en verdad, todos aquellos que nos son contrarios, por nosotros van a sufrir. Clemente, y tú también Felipe, traidores a la palabra dada, ¡os emplazo a los dos ante el Tribunal de Dios!… A ti, Clemente, antes de cuarenta días, y a ti, Felipe, dentro de este año…”» (Jacques Bernard de Molay).Pero son muy recientes, por lo que os rogamos, recemos por nosotros y nuestros ancestros, en base a combatir esa injusticia realizada en el tiempo y todas las que el mismo nos pueda deparar. Conmemoramos el martirio que sufrieron los freires templarios por el solo hecho de serlo: ser dignos seguidores y gestores de la herencia moral que ello supone.
“Hay momentos en que algunas lágrimas inesperadas, que no son de alegría ni de tristeza, pueden caer. No te sorprendas. Esto es un don. Estas lágrimas están lavando tu alma”. (Paulo Coelho)
Al levantarme, cuando la hora marque el silencio de nuestro rezo, haremos intima plegaria en el humilde santuario de nuestro corazón. Haremos del sonido de las cadencias y del letargo de nuestra mortificada penitencia, un desmayo de susurro íntimo que nos recuerde que ahora, más que nunca, el cristiano debe comprometerse con la realidad viva de una sociedad que muere despacio y se pierde en los falsos valores que nos intimidan y disfrazan la verdad humana de la existencia. ¡Qué grandeza sentirse en la divinidad de los espacios interiores, qué sublime su mensaje por los cálidos llantos de nuestras valientes almas! Desde este rincón de ausencias compartidas, quisiera impartir un nuevo bautizo de llanto, con la lágrima de lo sublime, con la espada de la bondad, en compromiso cristiano. Una nueva vida de amor puro que, desde la condición templaría, nos eleve a la categoría de seres forjados en el amor a los demás, a la fe indiscutible a Dios y María, al sufrimiento de un Cristo de fe y el amor de una Madre que es luz y guía de nuestros corazones aturdidos en la negra sombra de la ceguera civilizada del siglo XXI. Oremos, hermanos, en el silencio de nuestro recuerdo, para sentir al Dios vivo que habita nuestros corazones templarios.
También, éste mes de Octubre es dedicado por nuestra Santa Iglesia, al Rosario; por lo que es deseable que en cualquier día de la semana que escojamos, rezar el Santo Rosario, siendo aconsejable el jueves o el domingo. El Rosario es una verdadera fuente de gracias. María es medianera de las gracias de Dios. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen por su conducto, ya que fue por ella que nos llegó la salvación.
Hay quien dijo “dadme un punto de apoyo y moveré el mundo” (Arquímedes), púes bien, el rezo de Santo Rosario, es ese “punto de apoyo” para todo cristiano.
En esta semana no solamente procuraré vestirme apropiadamente para mi trabajo o para ir a los estudios, sino que además de eso, necesito vestirme apropiadamente para salir al mundo espiritual. Debo vestirme hoy con toda la armadura de Dios, para poder resistir en el día malo. Señor, que satisfacción siento al saber que me llevas a nuevas experiencias hoy. Experiencias duras porque hoy podría ser un día de batalla…pero tú me das la armadura y quiero ponérmela, para poder resistir…….Y cuando resista veré tu poder en acción dentro de mí y a través de mí. Cuando todo lo malo y difícil termine hoy….con una sonrisa levantaré mi rostro ante ti y ante el mundo porque todavía estaré firme”. Amén.
“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estad firmes”. Efesios 6:13.
En un estado relajado, en paz y armonía con nosotros mismos, nos ponemos en la presencia inmensa de este Dios presente y poderoso, hacedor de toda la creación, para realizar nuestra “oración del corazón”. Cerramos los ojos. Calmamos toda emoción y silenciamos toda actividad mental. En esta actitud:
MEDITAMOS
Esa herencia material y espiritual que hemos de dejar con nuestras oraciones, nuestra vida en común desprendida para todos los cristianos, sin apego personal de materialidades egoístas. Esa diversidad de vivir el temple define el verdadero sentimiento de los templarios. Vivir nuestra fe creando nuestra riqueza en valores como bien heredable a futuras generaciones, como presentación ante Cristo a la hora de rendir nuestras credenciales espirituales. La idiosincrasia, la peculiaridad de nuestros actos y la forma de vivir la fe son motivo de atención desde nuestras oraciones. Esta Asamblea de Oración es cómplice de todas y cada una de las experiencias únicas de los diferentes Hermanos, el inmenso tesoro que será heredado para saciar las arcas de amor a los cristianos. La seriedad de nuestras meditaciones es fiel reflejo al acercamiento de la Pasión y muerte representada en nuestras plegarias, el bien espiritual que vamos acumulando para generaciones venideras. La figura del templario acompañando a Cristo y en consonancia con el nombre de la Orden, nos hace reflexionar sobre el papel de los hermanos de luz y amor en los actos que nos convocan a convivir sin guardarnos nada para nosotros mismos. Es hora de valorar el sufrir y el sentimiento de esas personas anónimas que, tras el ornamentado manto de nuestra espiritualidad, que esconde todos los sentimientos de un instante, forman la base y el humano ornamento de la figura de nuestro Cristo y nuestra Madre. Las incansables oraciones en las que compartir ilusiones, tristezas, angustias y dolor, son la razón de ser de una Hermandad Templaría que ensalza los valores cristianos de una sociedad mutilada del amor más puro y grande, el Amor a Dios, el Amor como herencia, el amor expresado y repartido a todos los hombres y poder clamar, sin miedo, que fuimos bellos corazones que dejaron su huella, su herencia para nuevos cristianos, futuras almas que bebieron de la fuente inagotable de nuestra fe, nuestro amor.
Concédenos, Señor, que, tras estas reflexiones, con confianza y sin condena nos atrevamos a pedírtelo, a llamarte Padre a Ti, Dios del cielo, y decir:
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga a nos tu Reino, hágase tu Voluntad como en los Cielos, así en la Tierra.
El pan nuestro substancial, dánoslo hoy, y perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal.
Porque Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y en los siglos de los siglos.
Amén.
Versión en latín
Pater Noster, qui es in caelis, sanctificétur nomen Tuum.
Adveniat Regnum Tuum, fiat volúntas tua, sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie, et dimitte nobis débita nostra, sicut et nos dimittímus debitóribus nostris.
Et ne nos indúcas in tentationem, sed libera nos a malo.
Quia Tuum Regnum, et Potestas et Gloria, Pater, Filius et Spiritus Sanctus, nunc et semper et in saecula
Amen
Disposición final:
Dedicar unos minutos finales a sentirnos unidos en oración y espíritu con los demás hermanos de la Asamblea y expandiendo nuestra conciencia, hacia toda la humanidad.
“¡Vive Dios, Santo Amor!”
¡QUE ASÍ SEA! ¡DEMOS GRACIAS A DIOS!

“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.
Google