jueves, 13 de octubre de 2011

La indigencia del bienestar

La prensa se llena de noticias internacionales, que si terremoto por aquí, que si inundaciones por allí, que si pistoleros, terroristas y muchos males que nos dejan pegados al televisor espantados(o no tanto) de las desgracias que suceden por el mundo. Escuchamos hablar de que un autobús se ha despeñado más allá de los mares, de que un pobladito de cabañas ha sido arrasado por una riada, de que no hay medicinas en tal o cual lugar del mundo. Incluso el otro día ponía la prensa como una gran desgracia que en ciertos poblados no había internet. Así está el mundo y las noticias para hacernos sentir bien dentro de nuestra propia pobreza, el consuelo del tonto.

Pero las verdaderas desgracias diarias de nuestra nación no salen en primeras páginas, quizás una vez al año u muy de pasada. Hablo de la mendicidad, del hambre, de la necesidad, del frío, del desprecio. Hablo de la dureza de dormir sobre un cartón y alimentarse de sobras o de ser humillados en colas para que les den un bocadillo de pan con pan y una manta roída o unos calzoncillos de segunda mano.. Hablo de pasearse por las calles y ver a madres abrazando en el suelo a sus hijos mientras éstos tiemblan de desconocimiento, de hambre, de dolor y de indiferencia por cuantos pasan a su lado y apartan la vista creyendo que por llevar un buen traje y un buen reloj mañana no ocuparán el lugar de esos indigentes.

Esta es la España que debemos solucionar, lo de poner pc en los colegios quizás más adelante, lo de mandar millones y millones a terceras naciones quizás más adelante, pero quien elude lo que tiene en su casa y pretende ignorar la verdadera necesidad del pueblo no merece ser elegido representante, ni siquiera persona.

En apenas un año las familias españolas que duermen en coches han crecido una barbaridad, los que acuden a mendigar alimentos o medicinas lo mismo y, pese a intentar conservar la dignidad, una persona sin ducharse y durmiendo en un coche más de una semana adquiere ese aspecto que a los predicadores de la igualdad, la libertad y la prosperidad les causa repulsa. En el mismo Valladolid el alcalde pretende multar la mendicidad en lugar de crear centros de recogimiento y preparación para devolver a esas personas su  confianza como seres humanos. Pero es más fácil numerarlos, darlos un agua con color de café y un bollo caducado que intentar saber el porqué de haber llegado a esa situación. Y, por supuesto, mucho menos solucionarlo que luego la CEE corta las ayudas a la indigencia, por más que esas ayudas se destinen en coches oficiales u orgías parlamentarias.

El pueblo que no cuida de los suyos está condenado a la extinción, quien no reparte su alimento está condenado a pasar hambre y quien se siente superior por ver a un anciano comiendo de una lata de sardinas está condenado a lamer las sobras de esa misma lata.  Pero....¡es que se lo gastan en vino! es buena la excusa, y real. Quizás si uno mismo estuviese 24 horas caminando y siendo invisible se deba apoyar en ese cartón de vino para emborronar lo que ve en su peregrinaje. No he escuchado ni una sola propuesta electoral para los indigentes fuera de la del artista de Valladolid o de las mangueras del ayuntamiento de Madrid que sigue regando a los indigentes que duermen en las plazas......eso sí, si pones una tienda de campaña y cien piojos en plena puerta del sol nadie dice nada.

“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

4 comentarios:

Tannhäuser dijo...

Si, éso es cierto,pero de todo hay.

Y hay también una pléyade de miserables que viven de la mendicidad, pudiendo trabajar; quizá ahora no tanto, pero llevamos años alimentando parásitos, con matrícula nacional o extranjera que luego se ponen a dormir en una plaza y se mean y cagan en los portales. A esa gentuza, no digo que mangueras de agua fría, sino de salfumán.

Lo triste es que haya y como dices, cada vez más, personas, familias enteras que estén en la indigencia por la usura legalizada y ésto mientras se está pagando un sueldo en el PER a miles de vagos sinvergüenzas, solo por hacer acto de presencia en los mítines y votar al cacique, cada cuatro años; mientras los políticos despilfarran ingentes sumas de dinero público en gastos suntuarios y en gilipolleces, dentro y fuera de España y mientras con dinero público, procedente, entre otros, de los impuestos pagados por esos españoles arruinados por los bancos, se salva de la quiebra fraudulenta a esos mismos bancos.

¡La de gentuza que hay que ahorcar!.

Wafah dijo...

Pues si, totalmente de acuerdo con usted, Sr. Iskander. La pena es que esta situación no la van a arreglar ni PP ni PSOE porque solo sirven a los intereses de la banca que es la que gobierna este mundo capitalista actual. Yo iré a la manifestación del sábado a demostrarles a estos politicos que los ciudadanos del mundo queremos cambios reales, una democracia real que sustituya a esta partitocracia que en la que estamos sumidos. Creo que algo por lo que merece la pena luchar y mi apoyo ya lo tienen . Saludos.
Visita mi blog El Crisol: 15 de Octubre – Unidos por un cambio global

Anónimo dijo...

Yo he conocido varios casos de españoles que se han quedado en la indigencia,el primero un señor que era vecino de mi calle, lo desahuciaron y ahora duerme en un coche, todos sus parientes se han desentendido de el que viven en buenos pisos en la misma ciudad, y otro caso de una señora que todos sus hermanos con pisos de lujo en la misma ciudad se han desentendido de ella, y eso que ella se portó siempre bien con ellos y así se lo han pagado.
Ese es el gran drama, el de los españoles que lo pierden todo que tienen familiares que se desentienden porque, simplemente, se averguenzan de los parientes pobres, pues hay muchos casos así uno nunca conoce a su familia ni amigos hasta que no se encuentra en una situación extrema.

Luis Martinez dijo...

¡Gracias a Dios que aún quedan personas como usted, con un corazón henchido de amor!. ¿Como va su albergue PUeblo Español?. Pienso que a nivel nacional habría que hacer una colecta bien economica, bien alimentaria para echarle una mano. ¿Alguien se anima?. Un abrazo.

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