Pues nada, esto ya parece una moda. Africano contra africano en territorio español y salen heridos los españoles, además de correr con los gastos de la pelea. Resulta que uno de los grupos llega tarde a cenar y les cierran las puertas, resulta que el día anterior se las abrieron a los otros y ....ya está liada. Que si trato de favor a unos, que si hambre para otros que si yo tengo derecho que si yo ahora me tuerzo....a palos con cañerías, piedras y cuantos objetos les recuerden a su cultura de abrir cabezas, más que sea por una propia negligencia de no haber estado a su hora en el comedor.
Porque es que, encima de ponerlos comedor con su lógico horario (solamente faltaba horario libre para los príncipes de la oscuridad) se dan el lujo de acudir fuera de él y reclamar su pienso, cuales señores marqueses en palacio. No es tema de recordar tiempos pasados pero quienes tengan el servicio militar hecho recordarán que , además de quedarte sin cenar, hasta te podían arrestar. Pero....eran otros tiempos.
Estos señores africanos están mantenidos dentro de un centro que nos cuesta una verdadera fortuna. Están a cuerpo de rey con sus instalaciones, sus médicos, sus salas de recreo y sus cuatro comidas diarias, sí, cuatro comidas cuando hay españoles que pasan el día con un bocadillo. Y encima con menús especiales por eso que dijo el Mofeta sobre el cerdo, es decir, encima nos salen más caros. Pero bueno hay que alimentarlos y no nos queda más remedio que tragar con las consecuencias del buenismo y las puertas abiertas. Y, ya de paso, con sus revueltas, peleas y su racismo entre ellos, su intolerancia entre ellos mismos y su violencia contra nuestros vigilantes.
No, señores africanos, ustedes no tienen derechos en ese centro, tienen obligaciones, porque son ustedes delincuentes que invadieron una nación indocumentados, con nocturnidad, con alevosía y con la preparación de unos murciélagos buscando su mosquito. Son ustedes detenidos, presos (aunque se les llame refugiados) y carecen de derechos de exigencia si no saben respetar las normas establecidas. Una cosa es ser monjita de la caridad y otra ser gilipollas. Quizás les debieran poner máquinas de dulces y de bebidas por si alguno a la hora de las comidas está inapetente y prefiere variar el menú. O, sencillamente, quizás los debieran devolver a sus embajadas y sacarlos del territorio español que ustedes alegremente invadieron y en que protagonizan trifulcas racistas y muy, muy peligrosas.



7 comentarios:
Esto es hablar claro, Iskander, y, lo demás, gaitas. Pero la verdad es que cada vez se hace más precisa la claridad, para referirse a los problemas que están surgiendo en España con determinados individuos ajenos a nuestra nación.
Saludos.
¡Coño Iskander!, ¿a tí y a mí ¿qué nos importa?, ¡déjalos que se maten!, antes de entrar en España, claro.
Es que luego la sangre sale muy mal
Lo del cerdo a veces lo comprendo. Comerse entre familiares pues... :)))
Todo esto me recuerda a las calles de mi ciudad. Normalmente los panchitos no se suelen llevar bien con los sarracenos. Nos vamos pareciendo a Alemania, que se pelean amigos forasteros entre ellos (panchis y moros) por el control de nuestra tierra. Espero que no acaben haciendo procesos de "desespañolización" (aunque creo que esto lo comenzaron nuestros propios gobiernos con el aborto)...
Iskander, no le quites el trabajo a Esteban. Seguro que hoy el más bizarro de los oenegetas de estepaís va a ganarse la subvención y va a investigar este caso de racismo entre distintas razas de inmigrantes.
Seguro, seguro...
Aviso para inmigrantes: no tengo intención de volver a hacer otra recopilación sobre los "aportes" que haceis a nuestro país.
Soldado Vikingo, es IMPOSIBLE recopilar los delitos que comenten los inmigrantes en España, porque muchos ni se descubren.
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