
Se está hablando mucho de los sucesos juveniles que tanto al parecer escandalizan pero nadie se atreve a atajar. Lo del fin de semana pasado es simplemente una consecuencia más de cuanto veremos en muy poco tiempo, es decir del permisismo y del libertinaje añadido a una des-educación tolerada y fomentada por los buenismos de un progresismo absurdo y carente de ideas donde prevalece la sonrisa y la esperanza de voto sobre la necesidad nacional de educación.
No puede educar el des-educado, no puede formar el no-formado y no puede gobernar quien no quiso ser gobernado. Ahora se buscan culpables y razones al desmadre juvenil. Y las buscan los mismos que perdieron su paterna autoridad en bien de aparentar ser más algo, aún no entiendo qué se pretendía con esa camaradería paterno-filial. El padre debe ser padre y el hijo el hijo,. los amigos quedan para otros círculos.
Mi generación es la generación sin generaciones, un algo intermedio, donde se pasó del "usted" al padre al "tuteo" y, nosotros, toleramos el!" colega" y el "¿qué pasa viejo?". Quisimos tratar a los hijos como adultos para quitarnos responsabilidades educativas y para evitar tener que poner la cara de perro cuando la situación lo necesitaba. Toleramos y protegimos al niño frente a sus educadores y estos, en su avance progre ,se dejaron bajar los pantalones e, incluso, se los desabrocharon ellos mismos.
Enseñamos a los niños que eran intocables, invulnerables, que no había leyes para ellos y sí para los adultos. Los sobre-protegimos en una sociedad cómoda y no les dejamos ver la realidad de la vida. Los inhibimos de responsabilidades reales, de crecimiento maduro porque estaba la generación sabia de por medio, esa generación que avanzaba tan rápidamente que nos creímos dioses en un mundo de gnomos. Y fuimos dioses con las tv, con los coches, con las casas, pero no con nuestros hijos. Les enseñamos a perder el respeto, a sentirse ellos los dioses de los dioses, los que ya lo tenían todo, los prepotentes de la naturaleza. Los llenamos de series peliculeras donde la violencia es la que manda y el trabajo el desastre, donde el golfo es el admirado y el noble el humillado. Creamos unas imágenes tan falsas como empapadoras de las mentes de quienes se empezaban a desarrollar y ahora andan creyéndose esos héroes ficticios y sin futuro.
Les mostramos que si matan o golpean no pasa nada, que si violan o roban no pasa nada porque todo tiene perdón, todo tiene arreglo. Ayer viendo el video de los machitos de Pozuelo se escuchaban las palabras de un mentecato con un solo moco en su vida que decía :" esa pistola no dispara, no eres nada", y esto diciéndoselo a unos policías acorralados e indefensos por las leyes de protección al delincuente. Y bien saben que son intocables...de momento porque esto debe cambiar y este cambio debe ser duro y tangente, una vuelta al valor del respeto.
Pero, ¿si no respetan a sus padres y encima estos los defienden de la ley y el orden, van a respetar al que saben que es su pelele?. Quizás la bofetada a tiempo deba volver a las calles, el collejón y la disciplina, el servicio militar o social obligatorio y ante todo, nosotros, los padres debamos volver a ser padres no machangos en manos de una generación destructiva por mal-educada.
Una sociedad que tolera y protege a menores por ser simplemente menores haciendo oídos sordos a sus problemas y desarrollo está condenada a la extinción. Una sociedad que airea los crímenes de menores haciendo de ellos productos mediáticos, está condenada a la esclavitud de su complacencia. Nuestra sociedad camina hacia su derribo, debemos defenderla. Y no se educa con ordenadores, se educa con personas dotadas de autoridad para educar.
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.


5 comentarios:
Totalmente de acuerdo con su explicación. Creo que hay que devolverle al profesor la autoridad que se le quitó en su momento e instaurar de nuevo unas normas de disciplina básica. No se puede dejar a los jovenes que hagan lo que les da la gana y parte de esta filosofia es debida a la falta de valores religiosos que tienen los jovenes actuales. La autoridad y disciplina son necesarias. Saludos.
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Peor será el día que el país tenga que depender de la juventud a la que para bien o para mal -creo que lo segundo visto lo visto- pertenezco.
Recuerdo que no hace mucho estuve discutiendo (suena fea la palabra "discutir", fue más bien "debatir") con el típico españolazo ni-ni fuma-porros que me llamaba "demasiado progre". Y todo porque le dije que el tema de la inmigración no se puede solucionar con simple odio superficial y barato, al estilo rebelde sin causa. Como dijo Unamuno (si no me equivoco), "venceréis pero no convenceréis, porque os falta razón en la lucha". Mi respuesta fue que tan negativa era el fenómeno de la inmigración (amparada por el liberalismo) como el hecho de fumar porros y fomentar el "a mí la historia me importa una mierda". De verdad, es irritante ver cómo le hemos salido los hijos a Nuestra España...
A menudo lo que hay ya son varias generaciones de mal-educados, con lo que ello supone, como bien señalas.
saludos blogueros
Cada día que pasa me alegra más haberme pirado del instituto. El problema es que las grandes masas del futuro serán ni-nis "progres".
La primera cobardía fue la de no querer responsabilizarse de la educación de los hijos, tratándolos como amigos. Al lado de eso, es normal que veamos las demás cobardías: A no pensar por uno mismo, a no enfrentar a los inmigrantes ni al gobierno, a no cambiar el voto, etc.
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