martes 28 de junio de 2011

Tanto va el cántaro a la fuente..........

El refranero español es sabio en su totalidad. Esta vez nos aplicamos el "tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe". Y esto es lo que sucedió la semana pasada con un comerciante amigo personal de Madrid al que cada día durante más de cuatro meses le visitaban los "descuideros". Una banda de rumanos y rumanas, menores de edad claro está. Entraban en tropel y se llevaban hoy que si una chocolatina, mañana que si un refresco...... cada día algo y él no podía ni tocarlos como ya le advirtió la justicia: son menores.

Pero el cántaro tenía sus días contados y el jueves se rompió, más bien se rompió la crisma uno de los ladonzuelos al resbalarse y caerse contra una estantería. Pues bien, para colmo de los colmos es el tendero quien llama a emergencias, quien tiene que medio cerrar el negocio para atender al herido y quien...¡sorpresa!... es el responsable de las lesiones. ¡Con dos cojones!. Te entra un ladrón, por muy menor que sea, corriendo te roba y se resbala en su acción y encima te denuncian por ser el dueño del local donde ha sucedido el accidente, ¡con dos cojones, con dos cojones!. Quizás si lo hubiese recogido y tirado a un contenedor ahora no tendría que rendir cuentas.

En fin, ya sabe para la próxima, puerta cerrada y timbre y los ciudadanos de bien y su clientela habitual que se esperen a ser abiertos o a ser robados en la espera. Multiculturalidad y leyes absurdas e irrazonables, pero al fin y al cabo estamos penando lo que toleramos

“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

1 comentarios:

Soldado Vikingo dijo...

Menuda mierda de leyes que tenemos.

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