Ayer veíamos un vídeo donde se mostraban los indignados en su salsa, en su acción más violenta y despreciativa al conjunto de la sociedad. Invadiendo un centro comercial donde las familias hacían sus compras y sintiéndose impunes a la ley que ni siquiera los identificó. Invadiendo un espacio privado, molestando y amedrentando a la gente del pueblo a la que dicen representar. Una muestra más de sus intenciones y sus formas.
Bien está el protestar contra esas grandes superficies, contra la manipulación y el consumismo al que nos someten y contra la desaparición del pequeño comercio de barrio. Es justo y muy necesario. Pero el pequeño comercio, señores progres, el tendero de toda la vida sigue, lo que pasa es que ahora son chinos o moros. Lo que hay que protestar es por el porqué de que los chinos puedan mantener el negocio y los españoles quiebren...¡ah, los impuestos, la seguridad social y los pagos al día! ¡las inspecciones de trabajo y de sanidad! Quizás debamos protestar por eso, no por un centro comercial o por una multinacional que al fin y al cabo ha sido el resultado de creernos muy "americanos y modernos".
Miren ustedes, señores indignados. La revolución es demasiado seria para que cuatro marginales en minoría pretendan llamar revolución a un movimiento de esterillas, piojos, basuras e ideas sin futuro. La revolución o se hace o no se hace pero no se deja latente para esperar acontecimientos guiados donde manifestarse en contra de....¿de qué? ¿a favor de qué y quienes? . La ultraizquierda si algo tiene es capacidad de engaño, de aparentar la gran mentira y de manipular a la ciudadanía, cada vez menos y más lentamente. Lo de ayer fue un espectáculo grotesco, violento, comprometido y hasta muy desagradable. Imaginemos que la seguridad del centro comercial los repele y hasta los golpea...¿es eso lo que buscaban?. Hasta llego a pensar que sí, que buscaban ser detenidos o golpeados para ponerse como mártires de la plaza de Barcelona.
En fin, a ver si la ley se aplica de la misma manera a todos los ciudadanos, porque me viene a la memoria un día en un centro comercial cuando unos adolescentes(unos 15) se sentaron en unos bancos y fueron expulsados por la seguridad del centro "porque hacían mucho ruido". Ayer se cometió un delito contra la integridad de los clientes y no se vio ni la más mínima intención de desalojarlos, incluso cuando escupieron en el suelo, volcaron las papeleras o agredieron a la clientela. ¿Estamos seguros en las zonas públicas y privadas dependiendo de quién nos agreda?. ¿Podemos los ciudadanos disponer de nuestra santa voluntad cuando queremos y usar los espacios que se nos antoje? ¿Se ha retirado la obligación legal sobre concentraciones y manifestaciones, ya podemos concentrarnos sin solicitar permiso, incluso manifestarnos?
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.
Hace 9 minutos



4 comentarios:
Acertadísima entrada que pone el punto a la "i" con absoluta precisión.
Cabría preguntarle, a raiz de estas acciones violentas, cómo es que el ministerio del Interior no reconsidera su postura de "laisez fayre" respecto a esta chusma, pues recordemos que la ¿justificación? que dió Rub al kaaba para no desalojarlos fué que "eran pacíficos".
Pero, claro, eso tendría que hacerlo el PP y... ellos están p´ayudar.
Estoy básicamente de acuerdo, creo que fue en Murcia, qué fijación.
Saludos blogueros
A parte ya de lo que incordian con tanto sonido estridente, con tanta suciedad y con tanta ocupación ilegal de una plaza pública tan representativa, la verdad es que ya cansa tanta reivindicación totalitaria y tanta muestra de desprecio a los demás.
Hace unos días me pasaron un tono de móvil de un gorrino chillando. Me he acordado al ver la primera foto que has puesto.
Lo digo porque a lo mejor a los "indignados" les interesa para ponerlo como himno del movimiento 15-M.
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