miércoles, 8 de junio de 2011

Indignados que indignan por su indignidad

Ayer veíamos un vídeo donde se mostraban los indignados en su salsa, en su acción más violenta y despreciativa al conjunto de la sociedad. Invadiendo un centro comercial donde las familias hacían sus compras y sintiéndose impunes a la ley que ni siquiera los identificó. Invadiendo un espacio privado, molestando y amedrentando a la gente del pueblo a la que dicen representar. Una muestra más de sus intenciones y sus formas.

Bien está el protestar contra esas grandes superficies, contra la manipulación y el consumismo al que nos someten y contra la desaparición del pequeño comercio de barrio. Es justo y muy necesario. Pero el pequeño comercio, señores progres, el tendero de toda la vida sigue, lo que pasa es que ahora son chinos o moros. Lo que hay que protestar  es por el porqué de que los chinos puedan mantener el negocio y los españoles quiebren...¡ah, los impuestos, la seguridad social y los pagos al día! ¡las inspecciones de trabajo y de sanidad! Quizás debamos protestar por eso, no por un centro comercial o por una multinacional que al fin y al cabo ha sido el resultado de creernos muy "americanos y modernos".

Miren ustedes, señores indignados. La revolución es demasiado seria para que cuatro marginales en minoría pretendan llamar revolución a un movimiento de esterillas, piojos, basuras e ideas sin futuro. La revolución o se hace o no se hace pero no se deja latente para esperar acontecimientos guiados donde manifestarse en contra de....¿de qué? ¿a favor de qué y quienes? . La ultraizquierda si algo tiene es capacidad de engaño, de aparentar la gran mentira y de manipular a la ciudadanía, cada vez menos y más lentamente. Lo de ayer fue un espectáculo grotesco, violento, comprometido y hasta muy desagradable. Imaginemos que la seguridad del centro comercial los repele y hasta los golpea...¿es eso lo que buscaban?. Hasta llego a pensar que sí, que buscaban ser detenidos o golpeados para ponerse como mártires de la plaza de Barcelona.

En fin, a ver si la ley se aplica de la misma manera a todos los ciudadanos, porque me viene a la memoria un día en un centro comercial cuando unos adolescentes(unos 15) se sentaron en unos bancos y fueron expulsados por la seguridad del centro "porque hacían mucho ruido". Ayer se cometió un delito contra la integridad de los clientes y no se vio ni la más mínima intención de desalojarlos, incluso cuando escupieron en el suelo, volcaron las papeleras o agredieron a la clientela. ¿Estamos seguros en las zonas públicas y privadas dependiendo de quién nos agreda?. ¿Podemos los ciudadanos disponer de nuestra santa voluntad cuando queremos y usar los espacios que se nos antoje? ¿Se ha retirado la obligación legal sobre concentraciones y manifestaciones, ya podemos concentrarnos sin solicitar permiso, incluso manifestarnos?



“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

4 comentarios:

Tannhäuser dijo...

Acertadísima entrada que pone el punto a la "i" con absoluta precisión.

Cabría preguntarle, a raiz de estas acciones violentas, cómo es que el ministerio del Interior no reconsidera su postura de "laisez fayre" respecto a esta chusma, pues recordemos que la ¿justificación? que dió Rub al kaaba para no desalojarlos fué que "eran pacíficos".

Pero, claro, eso tendría que hacerlo el PP y... ellos están p´ayudar.

José Antonio del Pozo dijo...

Estoy básicamente de acuerdo, creo que fue en Murcia, qué fijación.
Saludos blogueros

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

A parte ya de lo que incordian con tanto sonido estridente, con tanta suciedad y con tanta ocupación ilegal de una plaza pública tan representativa, la verdad es que ya cansa tanta reivindicación totalitaria y tanta muestra de desprecio a los demás.

Soldado Vikingo dijo...

Hace unos días me pasaron un tono de móvil de un gorrino chillando. Me he acordado al ver la primera foto que has puesto.
Lo digo porque a lo mejor a los "indignados" les interesa para ponerlo como himno del movimiento 15-M.

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