martes, 31 de mayo de 2011

Primera Comunión: la fiesta del capitalismo y el derroche

El domingo pasado asistimos a una Primera Comunión, la fiesta de un niño hijo de un familiar. Este año estaba invitado a cinco celebraciones, por tiempo y trabajo solamente he acudido a ésta y por ser directamente familiar. No soy amigo de las masificaciones de celebraciones religiosas, de auténticas "bodas" en la Comunión, muchas veces parece más la fiesta de los padres que de los niños, una demostración de poderío y de bienestar más que luego se pasen los organizadores años para liquidar la deuda.

Y cuando me estaba vistiendo para acudir a esa Primera Comunión me acordé del artículo de "Arriba" titulado "A mi hija Paloma en su Primera Comunión" donde se ve la verdadera alegría y el pleno sentido de esa Primera Comunión, la felicidad de un padre que desea lo mejor para su hija, una hija que va a recibir a Nuestro Señor, lo más grande para un padre, lo más grande para una madre y lo más feliz para un hijo.

No es que me moleste encontrarme con esas "señoras mayores" de la familia que siempre te dice el "¡cuanto has crecido!; ¡que guapo estás!..¡me acuerdo de tu Primera Comunión! " y esos pellizcos en las mejillas y los besos interminables con achuchón incluido. Ni me molesta que ahora a las comuniones acudan hasta los amigos del novio de la hermana y hasta las trabajadoras del hogar de más allá de los mares con sus maridos e hijos. Y de esto quiero hablar.

Entramos en la iglesia tras los saludos y felicitaciones cuando de repente me veo dos bancos llenos de amerindios pertenecientes al servicio doméstico con sus familiares. Muy bien, me parece muy correcta su presencia....hasta que vi a dos niñas jugando con el móvil dentro de la iglesia. Y la madre mirando la jugada y comentándola entre risas y aspavientos. Un familiar les llamó la atención y ¡sorpresa! la respuesta inmediata fue llamarlo racista. Obviamente mi carácter y situación familiar me obligó a intervenir invitando a esa "llama racistas" a abandonar la celebración, cosa que hizo entre la aprobación del resto de invitados. El padre del niño informado por otros familiares salió a reprender a la interfecta y recibió hasta una amenaza por parte del marido que resultaron ser familiares de la señora que trabajaba en la casa, es decir, invitados de la chacha.

En fin, el resto de la celebración fue bien, el niño muy feliz con su fiesta y los padres orgullosos del banquete y de los invitados...¡ah! ¿que no dijeron nada de estar felices porque su hijo había recibido a Nuestro Señor?. Cosas de los nervios, cosas de la memoria y cosas de saber porqué se organizan estos saraos y para qué se hacen además de para intentar cerrar negocios.

“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

1 comentarios:

Serk1492 dijo...

+1.

Nunca he sido muy practicante, pero creo que el significado real de la Comunión cada vez está más corrompido. Tengo una tía que la hizo poco antes de casarse, y sin festejos ni nada, lo recibió como algo íntimo.

En mi localidad hay varias congregaciones protestantes que montan auténticas fiestas en sus ¿iglesias?. Ante todo soy cristiano, me siento católico pero no me "reservo" la salvación sólo para mi credo (eso me recuerda bastante a los judíos), y a priori guardo respeto por todas las confesiones religiosas, pero me parece una vergüenza que estas iglesias protestantes monten las fiestas que han montado (repito, en mi localidad, al menos), y es algo que cada día se "mete" más en la Católica, en parte "gracias" también a los amerindios y su afán de cambiar todo a su gusto.

Saludos y felicidades a quien recibió la Comunión.

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