El holocausto sí existió en la segunda guerra mundial, se llama fusilamientos de Dachau. Soldados alemanes rendidos al ejército invasor, soldados desarmados, capturados y atados. Sin alimento durante tres días, bebiendo sus orines, descalzos, semi-desnudos. Carne de interrogatorios donde se les aplicaban electricidad y los hierros candentes para obtener una información inexistente.
El holocausto si existió en la segunda guerra mundial y se llama desmantelar un campo de trabajo de prisioneros y hacer víctimas a los guardianes por el simple hecho de ser los vigilantes, por cumplir con su obligación militar. Se llama violar los tratados de Ginebra, se llama no respetar la dignidad humana, se llama fusilar en la oscuridad sin juicio previo, se llama asesinato con odio y saña.
Los cadáveres de los asesinados se mezclaron en los campos para fotografiarlos y mostrar al mundo la barbarie del holocausto creado por los aliados y el propio presidente americano ordenó destruirlas, pero los negativos quedaron como clasificados. Tiro en la nuca a hombres desnudos, desnutrido, atados, heridos, deshidratados, a soldados que merecen el respeto y la dignidad militar que debe ser la misma que en este caso la de sus asesinos.
El holocausto si existió en la segunda guerra mundial y se llama crímenes por odio, por venganza, por impotencia para triunfar honorablemente, se llama cobardía, se llama holocausto aliado. Unos fusilamientos que atendían a la orden de no hacer prisioneros ni dejar testimonios vivos que pudiesen contar lo sucedido en la segunda guerra mundial.
Descansen en paz estos soldados fusilados por el rencor, la cobardía y el odio.
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.
Hace 1 hora.



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