jueves, 10 de febrero de 2011

Marta del Castillo, hemos aprendido mucho con la farsa del juicio

 Ya queda menos para que termine la farsa teatral de un juicio a un menor que no se sabe si es, si no es o si quiere ser o si quizás deba serlo. El caso es que nada se ha sacado en claro más allá de que el tal Miguel sí se intentó suicidar (¡lástima de intento fallido!) y y nada más de la misma duda sobre quién o quienes hicieron desaparecer el cadáver, si éste existe.

Pero hemos aprendido cosas, muchas cosas. Por ejemplo que basta acercarte a un menor para poder cometer el más horrendo de los crímenes y salir por la puerta grande, recordamos a farruquito en similares circunstancias. Hemos aprendido que el sistema legal sobre menores no funciona, lo sabíamos con casos como el de la katana, las chicas asesinas o el de Sandra Palo. Y se pidió rectificar una ley que parece ser inductora al delito más que protectora del menor.

Hemos aprendido que tres muchachos pueden vacilar a todo un sistema policial y judicial, que cometer un crimen horrible puede tener salida airosa, que la policía no estan lista como se dice y que la ley no está preparada para enfrentarse a menores o a ya mayorcitos aleccionados.

Hemos aprendido que la cordura y la templanza de una familia afectada no cuaja bien con el sistema porque éste vacila y parece reírse de esos padres doloridos. Hemos aprendido que los jueces saben pedir perdón y lamentarse por errores ajenos a ellos pero no por los suyos. Hemos aprendido que la policía monta mucho ruido pero hay pocas nueces a la hora de la verdad. Hemos aprendido que estamos en manos de menosres, de policías torpes, de investigadores muy raros y similares a los de Alcasser y en manos de jueces que se dejan atar por el qué dirán y las formas de buenismo que impiden hacer declarar a tres mozuelos que aún no se sabe ,ni parece se sabrá, si son asesinos, cómplices de una fuga, sicarios o elementos encubridores de un algo mucho más gordo.

Hemos aprendido que la prensa nunca ha apoyado más allá del negocio que supone la noticia. Hemos aprendido que el pueblo busca el morbo y la sangre, la duda y el marujeo pero no la rectificación de la ley que hace posible que sucedan estos casos. Y hemos aprendido que si vuelve a suceder algo similar lo mejor es que el pueblo se haga cargo de los culpables confesos y seguramente en unas horas se habría solucionado la incógnita.



“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

3 comentarios:

Serk1492 dijo...

¿Que se intentó suicidar? ¿Pero está demostrado o cabe la posibilidad de que sea una táctica de victimismo (muy habitual en España)?

joselop44 dijo...

Mucha razón tienes, por desgracia. Necesitamos más dureza en las leyes respecto a los menores que no lo son tanto.
Saludos.

Soldado Vikingo dijo...

Hasta que los menores no sean sujetos imputables no se va a poder hacer nada.

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