El enano Napoleón ya dijo "dejad a China que duerma" y bien se estaba haciendo olvidándonos de su mundo particular de arroces y culturas diferentes. China parecía algo muy lejano, algo imposible de añadir a los nuevos imperios mundiales, una nación muy grande pero poco desarrollada y sobre todo se pensaba que era muy manejable. Y ellos venga a sonreír y a olvidarse de "las modernidades". Siempre con la cabeza gacha, siempre con el fusil en la nuca y siempre mirando por su supervivencia, nada debía preocupar al mundo civilizado, a este mundo que nos da tres televisiones pero no nos dice cómo mantenerlas.
Y China empezó a salir de sus murallas. Uno tras otro. Agricultores que iban sembrando la semilla de la conquista despistada. Asentamientos en todas partes del mundo. Comercios muy insignificantes que de la noche a la mañana pasaron a ser centros comerciales y casi indispensables. Copiadores profesionales, imitadores del ¿esfuerzo? occidental, han logrado empeñar a ese occidente tan sabio y tan creído.
África es suyo, en todo el continente los principales inversores son chinos, lo mismo que empiezan ya descaradamente a realizar en Europa. ¿Y por quién empiezan? Pues por los más débiles, los más tontos y los más ambiciosos: España. Esta semana pasada han comprado deuda española, por 5.000 millones de euros se nos han metido oficialmente en nuestras decisiones empresariales y de desarrollo.
En fin, una invasión anunciada y muchas veces denunciada que parece ser no tiene importancia si el dictador lleva la cartera llena, si el que viola constantemente los derechos humanos tiene dinero para que un vicepresidente de gobierno español tenga la deshonra de decir que "lo que se trata con China no es de los derechos humanos sino de negocios". Veremos si los de la ceja salen a las calles, veremos qué piensan los sindicatos de la próxima invasión física de trabajadores chinos, veremos que piensan nuestros universitarios cuando sus directivos sean chinos y veremos qué piensa el pueblo cuando se instaure el régimen laboral chino en las empresas donde trabajan.
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.



2 comentarios:
Dejando al margen su política social comunista y su imperialismo capitalista, la cultura china es milenaria y digna de estudio.
Ahora bien, eso no es justificación para que vengan aquí a plantarnos sus negocios, que actúan de manera ilegítima frente a los de los españoles.
En todos los barrios, poco a poco se fueron haciendo o se estan haciendo con todo el pequeño comercio, y no solo hablo de los bazares, cuando lo tengan todo controlado pondran los precios que les salga e la coleta, asi que este año dejad de aprender ingles y apuntaros a clases de chino
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