miércoles, 12 de enero de 2011

Dieciséis cristianos asesinados en Nigeria y Egipto: cristianofobia, un genocidio aplaudido.

¿Dónde están nuestras espadas?
Los asesinatos de cristianos continúan, esta vez han sido 15 en Nigeria y uno en Egipto. Masacrados cobardemente, tiroteados, descuartizados por machetes salvajes de una salvaje sociedad que cría bestias salvajes. Un asesino que asalta un tren y busca al cristiano para llenarlo de balas sin más justificación que el odio religioso incentivado por ese gobierno egipcio que recientemente ha criticado al Santo Padre por pedir explicaciones de la matanza de Noche Buena. Un embajador egipcio retirado porque la Iglesia pide libertad de profesar el cristianismo y que ha dado las balas suficientes a los radicales para poder subirse a un tren selectivamente con el fin de asesinar cristianos.

Nigeria es impresionante. Llegan a la aldea, sacan a los cristianos de sus hogares y delante de mujeres e hijos los descuartizan a machetazos. El silencio de la sangre, del rencor, del odio, de la intolerancia, de la cristianofobia, afila cada día ese machete asesino empuñado por un descerebrado pero entregado por un alguien que desea ese destino a los cristianos. Una cristianofobia que obedece sin lugar a dudas a una estrategia para que los cristianos de esas tierras renieguen de su religión y vuelvan a las catacumbas, una estrategia de terror, de crimen tolerado, de pánico y de una sangre que ya viene siendo habitual no castigarla cuando se derrama sobre la Cruz.

Si esa misma sangre fuese derramada sobre la media-luna o sobre la estrella de las seis puntas ya estaríamos viendo reuniones en los organismos internacionales y tropas preparadas para frenar las matanzas. Ya estaríamos escuchando palabras de "anti", manifestaciones masivas y terroríficas, gobernantes llorosos y hasta veríamos planes de invasión con cualquier excusa. Esta es la realidad, la consecuencia de esa pasividad "de la otra mejilla". A un marrano le tiran una piedra y ellos envían helicópteros con misiles, nadie dice nada. A una perra infiel la prohíben llevar el velo y se declara poco menos que la guerra santa. A un cristiano se le tortura y asesina y no pasa nada de nada.

Poco me queda por decir, poco muy poco por añadir a lo ya dicho constantemente, simplemente me queda el deseo de un despertar armado de los cristianos frente a esas tropas asesinas guiadas por las dos religiones del odio y la sangre: el judaísmo y el islamismo. Es hora de que los cristianos tomemos la iniciativa y la defensa activa.
Que Dios, Nuestro Señor, tenga en su Gloria divina a estos mártires del cristianismo, a estas víctimas de la intolerancia y del abandono.





“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

2 comentarios:

Serk dijo...

Pero nada de nada. Como bien dijiste, es un tema que no interesa que se sepa.

Soldado Vikingo dijo...

¿Donde están todos aquellos que luego hablan de "xenofóbia" y "racismo"?.
Lo de Nigeria me parece de bárbaros...¡para que luego acusen al cristianismo de estar "anclado" en la Edad Media!...

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