jueves, 9 de diciembre de 2010

Marruecos amenaza a España con cortar el agua de Melilla

La seguridad que otorga el saberse inmune a cualquier acto delictivo, y máxime si es contra la nación española, son las alas que el reino africano del norte ha vuelto a mostrar contra la ciudad española de Melilla. Una vez más el burrito de un alcalde nacionalista moraco se ha atrevido a amenazar a Melilla y esta vez con el corte de suministro de agua. Han intentado tomar por la fuerza dos manantiales de propiedad española y no lo han logrado, pero por los pelos no por la decisión del gobierno español. Esto se llama amenaza en toda regla, se llama provocación y hasta casi una declaración de guerra al intentar desabastecer a una ciudad española del suministro vital del agua. Por no considerar que el acceder a instalaciones españolas, retirar o secuestrar a los vigilantes y sustituirlos por los moros de turno se puede llamar invasión por la fuerza. Nos lo cuenta Español y Orgulloso y Blog esto se hunde.

Hay cosas que uno no acaba de entender, la primera en este caso es el porqué el suministro de agua de una ciudad española amenazada constantemente y en frontera hostil no está vigilada por militares o fuerzas de seguridad en lugar de por guardas cual fuente del Palacio de La Granja. Uno no comprende cómo un grupo de moracos sucios pueden entrar en instalaciones de agua y hacerse con el poder, cambiar los ¿candados?(ni sistema de seguridad potente) e imponer a sus guardas como si de una obra en manos de nonainos se tratara.
Podemos decir que hemos tenido la suerte de que el moro invasor no sea más fecundo en la mala leche y no tuviese la idea de envenenar o contaminar los manantiales.

Por supuesto nuestras autoridades dicen que no ha pasado nada, lo de las buenas relaciones con morabia vendrá más adelante y lo de "hechos aislados" ya será argumentado en la defensa de los moros, moracos por otra parte no detenidos por las fuerzas españolas.

Otra de las cosas en este tema que no comprendo es cómo un alcalde moro que está en busca y captura por las autoridades españolas por su delito de resistencia a la autoridad se puede pasear por tierras españolas sin ser arrestado, puede invadir instalaciones españolas sin ser detenido y puede fotografiarse como si fuese el cazador del león más grande. Tampoco entiendo cómo el consulado español negocia con invasores, negocia con este prófugo de la justicia española en el lugar de detenerlo y accede a las condiciones de los moros para que les devuelvan las llaves de los manantiales.

En fin, cada vez se ve más cercano el conflicto directo con los africanos del norte, están perdiendo el miedo y el respeto, porque son moros pero no gilipollas y bien saben que pueden hacer lo que les apetezca que desde España ni regañinas les caen, debe ser cosas de deudas y de gobiernos afines. Quizás sea la hora de posicionarse muy en serio con las tropas en esa frontera, quizás debamos empezar a expulsar a la quinta columna, quizás debamos dejar la palabra y tomar la espada o la vara de olivo y simplemente quizás debamos ser nosotros quienes por una vez crucemos sus fronteras y demostremos que se tienen que terminar los buenismos y los pasoterismos memos que nos llevan a tener el corazón en un puño frente a estas amenazas y ataques de cuatro hijos de alá o de alí.





“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

3 comentarios:

Soldado Vikingo dijo...

Lo avisé hace tiempo. En circunstancias normales, ya habría vuelto la Guerra de Marruecos.

Serk dijo...

Marruecos ha sido siempre nuestro principal enemigo, nuestro enemigo particular, el Top1 de los tocahuevos, el vecino más molesto.

http://haciaelcolapso.blogspot.com/ dijo...

El moro es el enemigo atávico del español, costó 800 años de lucha expulsarlos de España, y ahora por culpa de unos políticos corruptos, se nos han vuelto a meter hasta en la cocina.

Esta chusma empieza por Ceuta y Melilla, luego quieren Canarias, luego Granada y, en pocos años, los tenemos en Cangas de Onís.

Basta de pensamiento gilipollas progre, valga la redundancia. Volvamos al viejo dicho español de " al moro, palo ".

Es lo único que entienden.

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