viernes, 3 de diciembre de 2010

La semillita

ENTRADA GRABADA.

Todos somos muy libres de pensar, de opinar y de creer que nuestras conclusiones o razonamientos son los más válidos de la esfera mundial. Muchas veces pensamos tener las soluciones infalibles a los problemas, otras creemos que los problemas son ajenos a nosotros y la mayoría de las veces en tres días no sabemos razonar esas maravillosas ideas que nos llevaron a exponerlas.

Cuando una persona presenta una ideología lo que hace es sembrar una semilla, una simple semilla en un terreno o en una maceta muy determinada, quizás simplemente para que crezca y se reproduzca en ese espacio elegido, en ese tiempo y en esas circunstancias. Cambiar esa semilla de maceta o de jardín o intentar que esa misma semilla siga creciendo sin abonarla es la inutilidad que nos lleva a lo que ahora tenemos. Agricultores que no saben cómo, cuándo o dónde sembrar o mantener la semilla que recibieron, y repito, para una maceta determinada en un momento determinado y con un clima muy determinado. Los tiempos cambian, los abonos caducan, las macetas necesitan ser más grandes según las raíces y los sembradores deben saber el momento y el lugar para avanzar esa maceta y convertirla en macetón.

Pero es más cómodo pensar que el sembrador primario va a resucitar o algo parecido, o que un rayo divino hará que la semillita florezca y sea necesaria. Es más cómodo por la invalidez de quien se mete a sembrador sin querer mancharse las manos no sea que pierda el resto de las tierras por una simple maceta; es más cómodo mandar a jardineros que arrodillarse uno mismo y razonar el porqué esa semillita no ha florecido cuando las bases de la plantación eran las correctas. Y, sobre todo, es más cómodo y fácil aludir a las palabras de ese sembrador de hace casi 100 años sin intentar adecuar sus palabras a los climas, tensiones y abonos de la época. En una palabra, trasnochados, y en otra, fuera de lugar con los resultados visibles, seres pasados y acomodados en un mundo tan cerrado que ni la luz entra para poder dejar crecer esa semillita que recibieron y, ellos mismos, con su egocentrismo y su estupidez supina han dejado secar y hasta que se considere como fruto venenoso. Torpes e insistentes, pero al final, simplones.



“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

1 comentarios:

Soldado Vikingo dijo...

Describes a la perfección la situación actual, Iskander.
Va siendo hora de que planteemos soluciones del siglo XXI para el siglo XXI.

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