lunes, 6 de diciembre de 2010

Jose Blanco, dimisión inmediata

El otro día me hacía preguntas conspiranóicas sobre lo sucedido en esta España del desorden y la improvisación. Me preguntaba si estaba todo orquestado por el gobierno o por la oposición, unos para quedarse con la imagen de ser firmes y de poder controlar las situaciones de emergencia y los otros por eso de decir que el gobierno no sabe prevenir. Me preguntaba si en los anteriores acuerdos que calmaron la huelga de los controladores no habría un párrafo de esos extraños que hablase de apoyar a Pepiño en su manía persecutoria y obsesiva a ese colectivo.

Quiero pensar que un ministro de fomento( aún no se que coño fomenta) es incapaz de mostrar sus traumas personales y orquestar maniobras tan oscuras que parecen creadas por el propio Rubalcaba para sentar la distracción popular. Quiero pensar que ese afán en contra de un sector laboral tan concreto no es una maniobra de querer aparentar justicia salarial o de justificar la retirada de subvenciones necesarias por los enormes sueldos de algunos españoles. Quiero pensar que un ministro debe ser capaz de prevenir, no de reprimir y quiero pensar que no se ha vuelto a usar el poder mediático para metérsela doblada una vez más al pueblo.

Pero los hechos no me dejan ese querer pensar y me dicen y me ronronean que esto tiene toda la pinta de un golpe del estado al pueblo, de una manera de advertir a huelguistas y demás trabajadores de que este gobierno socialista tiene el poder militar y el de recortar las libertades de los trabajadores por ley con la excusa de la alarma y de la necesidad. Es decir, nos están contando que a partir de ahora las negociaciones se harán por cojones, sin mucho lugar a las discusiones porque de no prosperar el deseo del poder se puede forzar huelgas salvajes y después reprimirlas militarmente cual nación bananera.  Los hechos me cuentan que no se vislumbra solución al paro ni al hambre, sino más distracciones y disimulos que mantengan entretenidas las lenguas más que no lo hagan con los estómagos.

Dimita señor ministro, usted ha sido el principal culpable de este desastre, no el solucionador. Su negligencia tantas veces demostrada y comprobada, su prepotencia y su inutilidad le deben llevar a tener la pequeña decencia de dimitir inmediatamente. Dimita por la salud nacional, apártese de sus trapicheos y sus malas artes, de sus falsas promesas y de sus despistes políticos. ¿Esto no tendrá nada que ver con su promesa del AVE?.

Dimita señor ministro, dimita. No quiera usted aparecer delante de las cámaras repeinado y enlacado diciendo que ha sido el salvador, el pacificador de España y el que ha hecho bien las cosas cuando realmente ha sido toda su culpa la situación que hemos vivido los españoles. Situación le aseguro de mucho miedo en algunas personas cercanas a las fronteras africanas. Dimita señor ministro, dimita y sea usted un buen político por una sola vez en su ¿carrera?.



“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

2 comentarios:

Soldado Vikingo dijo...

Pienso lo mismo, Iskander.
Lo de los controladores ha sido una manera que ha tenido el Gobierno para explicar de que manera tiene el control y de lo que les pasará a todos aquellos que la monten de verdad (y no la farsa del 29-S).
Hablando de sindicatos...¿donde está la reforma que decían que habría?.

Galicia No Conforme dijo...

Iskander no te devanes los sesos porque este personajillo es muuuy peligroso y muuuuuy rencoroso.
Es gallego y eso lo dice todo. Os lo dice otro gallego...y es que aqui la gente o es muy buena o muy hija de puta.

Y si a esto le añadimos falsa progresía y que lo único que ha hecho este "señor" en su vida ha sido 1º de derecho y luego vivir del cuento....

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