Deberían ser fechas de felicidad para los cristianos, fechas de paz, de tranquilidad y de concordia. Pero el lado auténtico del odio y la intolerancia se recrudece contra los más desvalidos, contra los casi-olvidados, contra las minorías cristianas que son masacradas impunemente mientras el resto de las gentes miran para otro lado o lo observan como una noticia más. Y son los cristianos asesinados por defender sus creencias, los verdaderos cristianos que no viven su cristianismo desde un salón o desde la comodidad de la mayoría, sino ocultos y temerosos por sus vidas que con ellas pagan su fe. Son los cristianos verdaderamente cristianos.
La "cristianofobia" no es un término nuevo, ni un invento reciente, es una constante del sufrimiento, del padecimiento real de unas personas que optaron por esta fe y que ahora deben esconderse de quienes lloraban para que se les permitiera orar a sus dioses y portar sus símbolos, el islam y el judaísmo. Los mismos que se ofrecen como víctimas eternas, quienes pasean por nuestras calles y muestran sus traseros a su dios o a su profeta en instalaciones militares cedidas por una ministra que es clara muestra en España de la cristianofobia. Y aún esperamos la condena a los asesinatos de cristianos, aún estamos a la espera de un comunicado internacional o de la creación de una fuerza militar para la defensa de esos cristianos acosados, torturados, encarcelados y asesinados de la misma manera que se hace cuando son musulmanes los agredidos y no quiero decir nada cuando son judíos. Claman al cielo por el esguince de uno de sus soldados y callan ante las muertes de los cristianos.
Y esto sucede por la pasividad del resto de los cristianos, por nuestro buenismo, por nuestra ¿tolerancia?, por nuestro silencio y por ser avestruces escondiendo la cabeza para que nadie nos señale como "anti-algo" y máxime si es antiislam o antijudío. Entonces es cuando los enemigos, declarados hasta por sus escrituras o profetas, ven en el cristiano un blanco de feria que no se defiende, un fácil objetivo para hacer notar su salvajismo despiadado y avisar de su fuerza bruta. Y los cristianos en sus casas, con las espadas guardadas llenas de polvo y de óxido por la imbecilidad supina de la otra mejilla. Ya no quedan más mejillas que poner, ni queda el escuchar "quien a hierro mata a hierro muere" porque estas palabras de Jesús también son para ellos y son ellos quienes pasean el hierro primeramente.
Defendamos al cristianismo, los cristianos porque debemos defender a nuestros hermanos, los no-cristianos porque defender al cristianismo es el único freno al avance del islamismo y del judaísmo, la única manera de conservar nuestra tierra, nuestra cultura, nuestras tradiciones y de volver a ser una Europa Señora y Ama. La cristianofobia no se combate con un rosario ni con unas velas.... no debemos ser esos cristianos sumisos a los leones, ni esos silenciosos ante la cruz romana. Debemos ser los cruzados armados y concienciados de que el golpe no hay que pararlo, hay que anticiparlo y si lo recibimos devolverlo multiplicado por mil. Nuestra obligación es la defensa de nuestras gentes, nuestra obligación es proteger nuestra tierra y no ceder ni un palmo ante estos crímenes tolerados y despiadados que se han tornado en una constante y casi una competición entre judíos e islamitas.
¿Alguien se imagina si esas matanzas de cristianos hubiesen sido a la inversa, si hubiesen sido cristianos quienes matasen a islamitas o judíos? ¿Alguien puede escuchar el grito de guerra santa?
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.
Hace 1 hora.



4 comentarios:
En un principio creía que hablabas del aborto, pero al leer la entrada completa me he acordado de un artículo publicado en ABC hace unos días, sobre un colectivo cristiano heredero de los discípulos de San Juan Bautista, masacrado desde la invasión americana en Irak y que con Sadam Houssein había gozado de protección.
Yo ya estoy harto de tanto buenismo y de que haya tanto cristiano acomplejado. Sin ir más lejos, el otro día en la Misa del Gallo tuve puesta una chapa con la bandera española y el Águila de San Juan en la camisa (negra, para que reluciera más) y noté que muchos c"atólicos" la miraban de reojo al pasar al lado. Y como le respondí a un familiar, "de no ser por esa bandera no habríamos estado ahí".
Yo tenía pensado escribir en estos días por que los judíos no son ni el pueblo "elegido" ni pueden ser hijos de Dios, a lo mejor lo hago sobre este sentimiento acomplejado y cobarde de muchos católicos.
El viernes leí en El Mundo un artículo muy interesante sobre este mismo tema. Salía un mapa mundial con los países en los que los cristianos sufrían persecuciones.
Leí El Mundo porque lo pillé por ahí, pero menuda panda de lameculos de Israel.
Algunos altos cargos de la ONU denuncian la pasividad de Occidente frente a este problema. Sinceramente me sorprendió que dijera esto alguien de la ONU.
También uno de los vicepresidentes de Berlusconi denunció que "no era políticamente correcto hablar de cristianofobia y sí, sin embargo, de la persecución a otras religiones". Vamos que, también me sorprendió gratamente.
La tiene que decretar el Papa contando con los estados católicos, o sea que nada de nada, a defenderse discretamente en pequeños grupos.
Pues quizás va siendo hora de exigir al Vaticano que actúe.
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