Estamos terminando el mes de octubre. Por fortuna el clima sigue siendo templado en Galicia y parece ser que la alarma de emergencia sobre los necesitados no debe sonar hasta que no muera uno de ellos en las calles de Vigo. En un Vigo pleno de obras y de remodelaciones incapaz de ponerse de acuerdo sobre la ubicación de un albergue para indigentes. Y estamos en el eterno problema, el dinero. Pero no el dinero necesario para edificar o para poner en marcha este necesario albergue, no. El dinero de los vecinos. Porque es la insolidaridad del vecindario quien hace inviable la apertura del albergue. Es lo que tiene no pasar hambre ni frío en sus casas, es lo que tiene el no ser conscientes de que si hoy gozan de buena salud económica mañana se pueden encontrar vagando por las calles. Porque así es la vida y esta sociedad.
Solamente se pudieron recoger 8400 firmas para solicitar la apertura inmediata del albergue, solamente 8400 ciudadanos dieron su apoyo a una obra social, a una necesidad cada día más creciente. Un barrio habla de que el local ¿no reúne las condiciones?, el otro habla de la inseguridad que crearía ese albergue cerca de sus casas....y los políticos marean la perdiz esperando la campaña municipal para colgarse la medalla de la obra social. mientras tanto los indigentes siguen vagando por las calles, cerca del puerto, dentro de la ciudad buscando un mendrugo de pan o un refugio a la humedad de la noche. Eso parece no ser importante. Seguramente si se tratase de edificar un algo ¿cultural o parasitario? nadie pondría pegas.
Las patrullas policiales "hacen limpieza" cada vez que atraca un trasatlántico para que los señores turistas no vean la incompetencia real de gobiernos y ayuntamientos que se olvidan de sus gentes. La miseria no debe mostrarse, es preferible meterlos en furgones y desplazarlos al otro lado de la ciudad antes de que sean fotografiados. Es preferible alejar la verdad a reconocerla, es más cómodo.
Y esta vergüenza se evitaría abriendo ese albergue donde pudiesen lavarse, pernoctar y comer para volver a integrarse en una sociedad que ahora los toma por invisibles y que muy probablemente hace simplemente unos meses les llamaban de usted. Esta es la desgracia de una sociedad injusta, egoísta y parasitaria. De una sociedad que se piensa segura en su trono de papel y que no quiere ver en lo que su error está convirtiendo a sus compatriotas, en miserables hombres invisibles de las calles.
Y mientras esto sucede con nuestra gente, nosotros venga a ser caritativos con los de fuera, a traer más y más ¿disidentes cubanos? y sus proles.
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.
Hace 1 hora.



1 comentarios:
En la calle es donde tendrían que estar Zapatero y sus secuaces.
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