Hace tiempo escribimos en este blog una entrada con el mismo título. Hoy sigue valiendo lo que se escribió hace dos años, sigue siendo necesario el pensar que ya no basta solo con rezar. La otra mejilla ya no existe, la hemos puesto tantísimas veces que tenemos ambas mejillas desgastadas de recibir bofetadas de aquí y de allí, mejillas en carne viva, sangrantes por los golpes que hemos tolerado. Y ya es hora de usar el ante-brazo para parar esos golpes y las manos para devolverlos.
Muchos años de tolerancia permisivista, de silencios piadosos, de actos involuntarios pero siempre bien vistos y mucho mejor aprovechados por quienes nos lanzan la piedra a sabiendas que nuestro único escudo era la palabra o la piedad y hasta el recibir esa pedrada con la satisfacción del mártir que se deja torturar por sus creencias. Hemos visto cómo nos atropellaban, cómo nos humillaban, cómo nos manipulaban, cómo abusaban de una teórica resistencia pasiva en el convencimiento y a la espera de que reconociesen sus errores al atacarnos y al tiempo poníamos nuestro pecho y nuestra espalda para recibir los latigazos lanzados cada vez con más fuerza contra nosotros y nuestros hermanos. Y lo hemos tolerado, consentido y hasta alentado con nuestra dejadez en la lucha. De este pecado de negligencia debemos purgarnos, debemos hacer la penitencia por nuestro pasoterismo, por nuestro miedo a responder con la contundencia que merecen desde el primero hasta el último de los ataques recibidos.
Hemos tolerado tanto y tanto que ya no sabemos lo que debiéramos haber frenado y lo que debiéramos haber permitido en el nombre de la caridad, la razón y el buen hacer. Ahora ya es tarde para pensarlo, para analizarlos, para verlo. Debemos tomar la iniciativa. Una iniciativa fundamentalista donde se demuestre que ya no nos basta con rezar, que quien a hierro mata a hierro debe morir y que la otra mejilla ya es una anécdota bíblica, pero jamás una realidad.
No hablo de venganza despiadada, ni de un ataque directo por nuestra parte con las mismas mañas de quienes nos agreden a nosotros. No, eso sería muy barato y despreciable, una especie de infantilismo colegial. hablo de la defensa de nuestras creencias y de nuestras gentes con la única manera que deben comprender nuestros enemigos. Hablo de una estrategia de lucha en las calles, en las universidades, en las fronteras. Hablo de ser nosotros quienes seamos temidos y respetados y nuestras creencias y símbolos sean tan sagrados para el resto de las religiones como lo son para nosotros.
Un cristiano no puede entrar en una mezquita o en una sinagoga y gritar el error que están cometiendo. Un cristiano no `puede decir esto o lo otro del islamismo o del judaísmo, los primeros porque salen a las calles con antorchas y los segundos salen a los juzgados con atisemitismo. Pretenden que nuestro silencio sea su combustible, que nuestra no-resistencia sea su manera de avanzar gratuitamente hacia la destrucción del cristianismo. Pero ellos si pueden quemar, orinar, escupir, asesinar, invadir...y cuanto quieran hacer con los cristianos sin que nadie hasta ahora les diga nada. Y eso debe terminar. Ya no basta con rezar, hay que empuñar el arma física para demostrar y defender que somos eternos guerreros de Cristo, en la Fe y en las armas si hace falta.
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.
Hace 59 minutos



1 comentarios:
España y Europa deben de recuperar su conciencia identitaria para poder defenderse de agresiones y manipulaciones externas.
Publicar un comentario en la entrada