miércoles, 8 de septiembre de 2010

Asamblea Templaria de Oración: septiembre



Asamblea Templaria de Oración
Septiembre de 2010
Anno Templi DCCCXCII
RECORDATORIO
Queridos Hermanos, en este mes de septiembre elevamos nuestra oración  por las siguientes intenciones:

X  Recemos unidos para que la vuelta tras el verano a nuestra rutina y actividades no nos apaguen la vista de las maravillas que nos presentarán el ya próximo otoño en el hemisferio norte y la primavera en el hemisferio sur.

Pidamos comprender la responsabilidad que tenemos todos sobre este planeta, nuestra casa común, y todo lo que el Señor pone en él para ser compartido por todos, no sólo por algunos de nosotros, sus hijos. Que todos los que están sufriendo y sufrirán los rigores de una naturaleza sometida al cambio climático, encuentren en la solidaridad de los demás el pan suyo de cada día.


MEDITACIÓN
Jueves 9 y domingo 12 de septiembre,  XXIV domingo del tiempo ordinario

"Solo Dios puede hablar bien de Dios" (Yves Moreau). En relación a él nosotros sólo podemos expresar "balbuceos" decía Santo Tomás de Aquino. Él es el que no puede ser abarcado pero es el que abarca todo; Él es Aquél a quien nuestro pensamiento no alcanza a pensarlo de modo completo, pero es el que nos piensa completamente. Ante la realidad Divina el hombre ha estado en una continua admiración, ¡y cómo no hacerlo!, si Dios crea en nosotros lo que estamos constituidos y seremos constituidos: "Amados, ahora somos hijitos de Dios -Dice la Escritura-, y aún no está a la vista lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es..." (1Jn 3,2). Y esto es porque "En el somos, nos movemos y existimos"(Hechos 17,25.28); y somos nos movemos y existimos porque él ES, nosotros somos en la medida que Él es lo que es. Dios, sin duda, desborda nuestra inteligencia como el mar desborda el pozalito del niño que en la playa quiere recogerlo (anécdota de San Agustín). El "Mar" que es Dios ¡existe!, aunque a veces no podamos comprenderlo del todo, es decir, no podamos abarcarlo totalmente.(…) El hombre sobrepasa su propia condición:”Nos has hecho Señor para Ti , y nuestro corazón no descansará hasta que repose en Ti” (San Agustín)


X  Recemos unidos pidiendo al Señor que no apaguemos el ansia infinita de Luz y de Verdad que El ha puesto en nuestros corazones.

X  Que tengamos la fuerza para difundir esa Luz y esa Verdad sin miedos ni temores al qué dirán, haciéndola llegar especialmente a aquellos  a los que – entre todos – hemos convertido en los más necesitados.



“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.
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