jueves, 26 de agosto de 2010
Casposos...¿y eso qué es?
Llevamos muchos, pero muchos años, escuchando la denominación de "casposo" para todo aquél que, al parecer, defiende el franquismo, las tradiciones y fiestas populares y hasta ciertas vestimentas de la época pasada. Y digo época pasada no como una parte de la historia vieja y caduca, sino como una conservación de la vestimenta o etiqueta de lo que se consideraban buenas formas y maneras de vestir. Y la sociedad evoluciona y se modifica, antaño se llevaban capas y túnicas y hoy pantalones piratas y deportivas. Cosas de las modas, cosas del consumismo capitalismo, cosas de la propaganda y las publicidades, pero cosas necesarias para un sistema del derroche y del cambia porque sí sin necesitarlo. El gasto inútil es capitalismo.
Quiero entender que quienes hablan de casposos son gente joven y válida y autorizada cultural y moralmente para usar ese adjetivo frente a quienes prefieren conservar sus hábitos. Hace unos cuantos años la juventud revolucionaria se ponía gomina y gafas de sol o guantes de cuero en manga corta, hoy parece ser que eso es casposo y que se debe uno mutilar o perforar el cuerpo y vestir ropas paramilitares para creerse de verdad bélico y revolucionario cuando la realidad de estas muestras son exclusivismo, separatismo, aislacionismo y hasta indigencia social. Pero los tiempos evolucionan y llegará a ser bien visto el mutilar un labio o el perforar un párpado como sentimiento de identidad y de pertenencia a ciertas tribus, igual que en África o en las civilizaciones precolombinas, no en la Europa civilizada y educadora.
Yo no tengo nada en contra de las indumentarias, ni de los tatuajes, ni de las perforaciones corporales, es moda, es avance de sociedad, es lo que es, los tiempos corren y debemos correr con ellos. Pero tampoco tengo nada en contra de quienes se ponen su uniforme azul o pardo y se enfrentan a un acto público vestidos de esa manera para reivindicar su protesta, su manifestación o su revolución. lo único que debe importarnos no es si fulano lleva el pelo rapado o melenas aznariles. Ni si está musculado o pálido y esquelético, eso es simplemente temporal o estático en algunos casos, pero si los que hoy visten botas militares y llaman casposos a los que llevan pantalones de pinzas se esperan unos años, los casposos serán ellos. Cosas de la sociedad una vez más.
Debe importarnos que esos llamados casposos son aquellos que han logrado que no se olvide el movimiento patriótico, que en sus acertadas o fallidas acciones han logrado que los jóvenes conozcan que existe una alternativa al sistema. Han logrado inculcar unos valores y unos principios a la juventud, sin violencia y con unas enseñanzas(puede que caducas y obsoletas) pero lo han logrado, de no haber existido esos casposos o chundaratas hace tiempo que la endofobia habría triunfado en nuestra nación. Hay están y nuestro deber, vistamos lacoste o ropa de mercadillo es agradecer su labor y no escupir a su paso. Quizás muchos de esos criticones sean simples vagos de ideas, faltos de emprendimiento o sutiles parásitos de esos casposos a los que les deben, repito, el estar hoy alzando símbolos patrios.
En fin, esto es un momento simple de reflexión personal, pero que me sirva para comprenderme a mi mismo cuando ceno con gente de cabeza rapada o con gente de peluquería y que simplemente me fijo en lo que me aportan, me proponen o realmente hacen, jamás en sus pintas.
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.
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2 comentarios:
Vuelves a dar en el clavo, tienes toda la razón.
Un Saludo
casposo/a
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