Este año sí iremos. A San Fermín, a ver correr los encierros que uno ya no se encuentra ni con las fuerzas ni la valentía de hace 20 años cuando empezamos a ir regularmente a correr los encierros más duros de España. Por aquella época llegábamos a correr hasta 100 ó 150 metros, no más, es imposible, los bravos no te dejan y los nervios traicionan las piernas y la mirada. Se les oye patear las calles, el mundo se vuelve silencio y sólo escuchas las pezuñas de los toros acercándose a tu cuerpo indefenso, a una carrera breve pero adrenalítica.
El 6 de julio, a las 12 de la mañana estaremos con nuestro pañuelo en la mano esperando el Chupinazo, esperando en un silencio atronador de botellas de cava, balones gigantes y gentes con ánimos de fiesta, de nuestra fiesta nacional. Y sonará el chupinazo más importante del mundo, la señal de que comienzan las fiestas, de que comienza una forma de vida que durará lo que aguante el cuerpo o a lo sumo una semana de bailes, vinos, abrazos, carreras y sustos. Con nuestro pañuelo al cuello y vestidos de blanco como manda la tradición recorreremos las calles para entonar el Riaú-Riaú una y otra vez hasta dormir con la cantinela en la boca. Y serás invitados por desconocidos e invitarás a paseantes, y te abrazarás con quienes no conoces y harás unas amistades efímeras o duraderas, pero siempre estarás rodeado de San Fermín, de ese espíritu de cordialidad y de unión que es realmente lo que significa la fiesta.
No bailaremos ni al cantante de moda ni la canción del verano, estaremos reventados de saltar por las pachangas y las orquestas caminantes que nos alegran el paseo.
Y ya el 7 de julio...¡viva San Fermín!... iremos a las 7:55 a cantar al santo :"A San Fermín pedimos por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición", y lo cantaremos cinco minutos antes del encierro, tres minutos antes y un minuto justo mientras se prepara ese primer cohete que anuncia la salida de los bravos. Y correremos para coger sitio o, este año ya, a subirnos a un balcón para ver a los corredores guiar la manada de bravos con esas carreras que un día hicimos y que hoy enseñamos a nuestros hijos. Y los veremos pasar tronando el suelo, demostrando la ferocidad y la nobleza de los toros y el valor y la inteligencia de los hombres que los guían. Y aplaudiremos a los pastores que velan por el buen hacer de los encierros y brindaremos con quienes estén cerca de nosotros. Ya serán las 8:20 de la mañana y tenemos que ir a desayunar....buenos bocadillos y vino para llamar al sueño y descansar hasta la hora de la corrida donde nos sentaremos en la barrera para disfrutar de la fiesta nacional.
Y saldremos de la plaza y vuelta a empezar con la fiesta hasta que el cuerpo nos permita o hasta que volvamos a cantar al santo para repetir el encierro. Y así una semana, y así hasta que un día sin darnos cuenta estemos en la plaza dando los últimos saltos y entonando el "pobre de mi"( pobre de mi, pobre de mi, que se han acabado las fiestas de SanFermín, pobre de mi, pobre de mi, que se han acabado las fiestas y yo sin dormir) y quitándonos el pañuelo con una extraña tristeza y una sensación que nos devuelve a la realidad de la vida. Mientras se consume la vela roja y mostramos nuestro pañuelo alguna lágrima se escapará y sólo se secará con el pensamiento de que ya quedan tres minutos menos para volver el año que viene a escuchar el chupinazo, porque San Fermín es tan breve que parece unirse el chupinazo con el pobre de mi . Se acabará San Fermín, pero nosotros no lo terminaremos. Seguiremos viendo a esos gigantes que han paseado por las calles, a esas gentes alegres y revoltosas y a esos animales bravos y nobles que han dado su toque a la fiesta nacional.
Y esa traca final que escucharemos viendo los fuegos artificiales de despedida nos mantendrá despiertos para que el próximo año seamos más viendo y celebrando una parte de nuestra fiesta nacional. UNO DE ENERO, DOS DE FEBRERO.......... ¡VIVA SAN FERMÍN!
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.




2 comentarios:
Nunca he estado en Pamplona para San Fermín, pero algún día me gustaría ir, por que debe de ser muy emocionante.
XD Un jugador del equipo de mi ciudad, el Terrassa, estuvo presente el año pasado.
Dos amigas mías también fueron.
Me sabe mal no haber madrugado todavía para ver los sanfermines, me gustaría ir algún día, pero mientras tanto me gustaría verlo por la tele jeje
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