No pensaba hablar del tema, me parece que un número tan alto de muertes merece un cierto silencio de respeto máxime cuando aún se está ¿investigando? el accidente. Pero esta misma mañana buscando en la tv un telediario me he encontrado con los padres de una de las fallecidas, una de esas imprudentes e incívicas personas que cruzaron las vías provocando tantas muertes como pudo causar un tren diario y autorizado por una vía que jamás debió ser invadida por una masa de indisciplinados no-ciudadanos haciendo caso omiso de las leyes y las obligaciones de civismo y buen hacer de la comunidad.
Y decía la madre, ecuatoriana, que sí, que fue una imprudencia pero que gran parte de la culpa la tenía la estación por tener un paso de andenes tan pequeño y por no tener carteles avisando de que no se puede cruzar por las vías. La periodista de turno, la tonta patata del momento, Ana Rosa Quintana la daba la razón y hasta hacía pucheritos de una pena tan falsa como ella misma. En primer lugar esos "carteles" que reclama la dolorida madre ( más fresca que una lechuga para haber perdido a una hija de esa manera) están bien escritos en el reglamento de viajeros, en la estación, y sobre todo en el buen juicio de los viajeros que deben ser conscientes de que saltarse un acceso impedido para el tránsito humano representa cuanto menos una infracción legal por no recordar la imprudencia temeraria que ha causado el accidente.
En segundo lugar si le parece insuficiente el paso subterráneo o "que había mucha gente" quizás debiéramos recordar a la dolorida madre que es lo que hay, que no hay más que ese paso y como tal se debe usar para el buen funcionamiento de las personas civilizadas.Las prisas, las ansias, no son buenas como hemos visto y el infringir las leyes es muy perjudicial. Pero nadie ha dicho nada del maquinista, ni de los viajeros que civilizadamente iban en ese convoy. Nadie ha dicho que la multiculturalidad irrespetuosa y claramanente despreciativa con las normas ha causado una muerte en vida en la persona del conductor. Nadie ha dicho el trauma por el que deben estar pasando quienes presenciaron el suceso y eran ajenos a esa indisciplina temeraria. Nadie habla de las secuelas del resto de pasajeros y de que a ese conductor y a ese jefe de estación les han destrozado la vida 13 machangos que hacen de nuestras normas su selva de juegos.
Ayer escuchaba por la radio a uno de los padres ( otro más fresco que una lechuga) que se quejaba de que no había encontrado el billete de su hijo y no iba a poder reclamar al seguro del tren. Eso es lo que les importa, el poder cobrar el seguro y el culpar a terceras personas para que los gilipollas de los españoles les paguemos su imprudencia en lugar de sancionarlos y hacerlos pagar los gastos ocasionados por esa negligencia provocada y diaria. Lo que debiera hacer RENFE es querellarse contra ellos para que sirva de ejemplo disciplinar a cuantos siguen haciendo lo mismo y se saltan a la torera las normas. Estamos en una nación con unas leyes y al que no le guste o no quiera acatarlas ya sabe por donde está la puerta.La mujer de esta mañana reclamaba( con dos cojones) billetes de avión de ida y vuelta y repatriación del cadáver a su nación, y se lo reclama al gobierno español en lugar de hacerlo al suyo, cuando lo que debiera hacer esta mujer es pagar los gastos de retraso de los tenes y los gastos de las asistencias, así como indemnizar al maquinista y a los testigos. Pero son multiculturales y, al final, hasta les pagará el seguro.
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.
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5 comentarios:
Opino igual que tú, la denuncia debería ser para los que se metieron en las vías por no tener sentido común, no al conductor que realizaba su labor normal y al que se le echaron encima.
Han preguntado al jefe de estación el porqué estaba cerrado el paso elevado y ha contestado que porque arrojaban objetos a la vía y porque se "cuelan" por ahí.
Toda la santa razón, Iskander.
Y que van a pillar cacho,darlo por hecho!
Tiene usted toda la razón un artículo muy bueno.
Tambien nadie habla ni piensa en el conductor del tren que se ha encontrado con un marrón y un circo sin merecerlo y el trauma que se la va a quedar para toda la vida.
Salía por televisión un amigo, de uno de los atropellados, cuyo origen es hispanoamericano, que decia el csaradura: "No había nadie en la estación que nos indicara por donde teníamos que pasar" con dos cojones.
En España, se ha perdido un respeto, un orden y el no cumplir las normas que así nos va.
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