jueves, 17 de junio de 2010

Mi vídeo sin imágenes de la memoria histórica

Yo no tengo tiempo ni ganas de liar a cualquier actor secundario de reparto para que participe en mi vídeo de la memoria histórica. Ni dinero para dar subvenciones y que me promocionen el vídeo papanatas mediáticos. Ni ganas de verlos o hablar con ellos sobre ciertos temas que se han impuesto como punta de lanza envenenada para enfrentar a "sus dos Españas" y revivir odios y violencias proclamadas con un extraño y curioso pacifismo.

El otro día hablábamos muy deprisa sobre ese vídeo de los "intelectuales" (jajajajajjajaja) de la ceja, y hoy les vamos a devolver la pelota con un testimonio, ficticio pero ajustable a la realidad, de un alguien sin nombre que nos cuenta su memoria histórica. No hay imágenes por lo anteriormente comentado, pero tampoco las quisiera poner para que cada cual se imagine la situación, las situaciones, vividas por el narrador y muchas personas que sufrieron la verdadera memoria histórica:

""" Soy un joven seminarista de Madrid y  tengo 16 años, creo, porque mis padres no fueron enseñados en las artes de la lectura y escritura primero por una monarquía absolutista y clasista y después por una república que gusta de criar ignorantes para manipularlos. Así es que cálculo arriba o cálculo abajo, ya que el registro de la Iglesia y bautizos ha sido quemado por los milicianos republicanos, debo tener unos 16 años. Y no lo se por el físico, porque más bien estoy en los huesos como se dice popularmente. El seminario no puede casi alimentarnos por el bloqueo del gobierno y los saqueos de los milicianos.

Mis padres, como tantos padres, me enviaron al seminario para, más que educarme, alimentarme y criarme. El campo está arrasado de hoces y martillos que no siembran ,pero abonan de miseria nuestros campos, Los pueblos deben comer de los carteles de la república y de la pólvora de sus fusiles. Al menos aquí nos dan un plato diario y una manta raída y sucia, pero que calienta las noches sin fuego y casi sin ventanas ni techo por las incursiones milicianas que han despojado al seminario hasta de los taburetes para quemarlos en la puerta de entrada al grito de "mirad como ilumina vuestra iglesia".

Esta mañana han vuelto, dos camiones cargados de hombres sudorosos y sucios, con los cigarros mordidos entre los dientes llenos de alcohol. Sus armas sí estaban limpias y preparadas como pudimos comprobar nada más bajarse de los vehículos y que dispararon al conserje, un señor bueno de 80 años cuyo delito al parecer era trabajar para el seminario. Tres disparos, uno en la distancia y dos más para rematarlo y un intercambio de dinero por las apuestas que habían hecho para ver quien le acertaba en la cabeza. Esos son sus buenos días, la pesadilla que acaba de comenzar.

El padre director ha salido a recibirlos como tantas veces, temeroso de los hombres, silencioso y humilde. Hoy le acompañaba Sor Teresa, una hermana de unos 65 años, monja de vocación y ahora por necesidad.Los milicianos se han acercado a ellos y han tirado al suelo al padre director con la culata de sus fusiles. A Sor Teresa la han empujado contra la puerta y burlándose la han llamado desde puta hasta amante del padre director. La han arrancado su hábito y la han mostrado desnuda a cuantos asustados mirábamos tras los cañones de los fusiles milicianos.

El que debe ser su jefe ha dicho que" es gallina vieja y hace buen caldo" y han preguntado por la cocina. Se la han llevado, nada hemos sabido hasta el escuchar unos gritos terroríficos de la boca de Sor Teresa. La han escaldado con agua hirviendo, la han arrancado los pezones y la han dejado morir de dolor en el suelo de la cocina pasándola por sus partes íntimas un madero de brasas.

Han venido a por nosotros, nos han desnudado porque decían que necesitaban las ropas para la milicia. Nuestras vergüenzas no significaban nada comparados al miedo de esos cañones y esos hombres estudiándonos con detenimiento, abofeteándonos y escupiéndonos. El miedo ha hecho que algunos se orinasen y hasta algún desmayo que han sido respondidos con golpes y patadas.

Su jefe bramaba risas e improperios, ha pedido una cruz, la del Santo Altar, y todos los cirios que hubiese en la Iglesia. Se los han traído entre risas y prisas y nos han hecho ponernos de espaldas a ellos. Nos han sodomizado con los cirios mientras nos ordenaban besar las partes íntimas del crucifijo. Nuestro miedo ha accedido a la humillación y nuestra fe ha logrado soportar el dolor. Cuando se han divertido lo suficiente han montado sus armas y han apostado por los aciertos de los disparos. Nos han fusilado a todos, con los cirios introducidos en nuestros cuerpos, el padre director quemado vivo y Sor Teresa escaldada en el suelo.

Han quemado el seminario con gritos de "deprisa, deprisa, que cerca tenemos un convento de monjas vírgenes" y se han marchado. Y esta es mi memoria histórica, la barbarie de unos hombres sin alma que han hecho tantas masacres y crímenes en tan poco tiempo que jamás serán perdonados.


“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

3 comentarios:

Erich Hartmann dijo...

Muchos conocemos casos similares en crueldad y sabemos que esto no es ciencia ficción. Mi familia, afortunadamente no sufrió persecución de forma tan atroz, pero sí estuvieron presos algunos familiares sin motivo.

Reflexionaba al ir leyendo, que me recuerda algo a la cacareada y alabada película del bastardo de Tarantino.

La vi a trozos descargada y sentí, rabia, repugnancia y una vez más, constaté que vivimos bajo una dictadura mundial, máxime viendo las reacciones de los medios a nivel global, respecto a esta bazofia.

¿Para cuándo una película sobre el tema que has planteado?

¿Quién tendría bemoles y medios de hacerla? ¿Mel Gibson? ¿Alguna pequeña producción con Arteseros?...

Serk dijo...

Este artículo ha alimentado mi odio al Odio mismo convertido en República.
Yo por desgracia no he tenido ocasión de conocer más memoria histórica de mi familia, pero creo que el hecho de vivir en Cataluña, tierra que amo tanto como amo a España o a cualquier otra tierra de la misma, ya me aporta una experiencia que sólo en lugares como éste se puede sufrir.
Sufrir no sólo el catagilipollismo y la dictadura mentirosa, sino también el rechazo fuera de Cataluña por ser catalán, por culpa de una minoría apestosa y totalmente 'condenable' (igual que con nuestros hermanos vascos).

Buena entrada, sí señor.

Saludos ;)

Soldado Vikingo dijo...

Lo que acabo de leer me horroriza y me llena de rabia. Y prefiero no decir que siento al ver la foto...

Google