lunes, 14 de junio de 2010

La otra mejilla

Estos días pasados hemos asistido a actos y declaraciones que no debieran habernos sorprendido en absoluto por esperadas y preparadas. Me refiero al crimen en alta mar por parte de unos piratillas a los que los "más modernillos" pretenden apoyar y encima llamarse cristianos tras justificar esos asesinatos de civiles desarmados.

En su momento ya hablamos de la condena rotunda y firme del Santo Padre sobre Israel y su advertencia a quienes se dicen cristianos y apoyan esta oleada de violencia gratuita. Y ahora quizás debamos hablar un poco sobre quienes quieren desoír esas palabras de condena y se apoyan en las memeces de siempre. En que si la Iglesia apoya la inmigración y no la llama invasión, en que si "yo soy católico pero apoyo a quien elimine a los musulmanes"; en que si somos cristianos debemos estar del lado de Israel....y mil majaderías que pretenden justificar una judeofilia descarada pero nunca argumentada. Puede que lo más grave sea el pretender usar la condena del Papa para recordar a la Iglesia su pederastia( tan breve y escasa que da risa hablar de ella) o en los bienes del clero( que parece que se mantienen del aire).El caso es aprovechar para atacar a la Iglesia.

Y, hasta este Papa, la Iglesia ha confundido el buenismo con el imbecilismo. El silencio y el respeto con el dejarse vapulear y humillar. La nobleza y el honor con la caridad y la sumisión. Poner la otra mejilla no es dejarse despellejar, sino dar la oportunidad de rectificar a quien nos asestó el primer golpe, pero nada de volver a facilitarle la labor a quien desea hacer daño. Llegada la insistencia por buscarnos la otra mejilla, la resistencia pasiva se debe tornar en defensa activa, es decir, si golpean intentemos que se den cuenta del error, si vuelven a prepararse para el segundo golpe evitémoslo como sea y nos permitan las circunstancias.


Bien cierto es que antes de que llore nuestra madre que lloren las suyas. Pero para eso está la palabra y el razonamiento, para evitar llegar a tomar la tan necesaria espada que nunca la Iglesia hubo de envainar. Ahora cualquier mota de polvo es suficiente para reírse de los cristianos, para escupirlos, para agraviarlos y denigrarlos porque ha existido la impunidad temporal de un Vaticano ocultista, permisivista y casi traidor a sus fieles. Ha llegado la hora del Hombre Santo, de este Papa que sentencia, condena y administra la doctrina con mano firme. por esta razón, y sin llamar a la violencia, pido a los cristianos que se defiendan como debe hacer quien protege a su familia. La espada en la vaina pero siempre lustrosa para sacarla en el momento necesario. Las mejillas en el rostro bien alto y orgulloso de ser una cara cristiana que no debe agacharse ni ante religiones contrarias ni ante quienes predican el ateísmo o el paganismo. Muy noble es quien se enorgullece de sus creencias y muy señor quien da hasta la vida por ellas. No debemos tolerar ni una sola expresión contra nuestras creencias, porque esta es nuestra misión, defender a la cristiandad y hacerla llegar a los infieles y desconocedores de la Santa Cruz.

“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

1 comentarios:

Serk dijo...

Muy buena entrada!
Personalmente creo que el Cristianismo debería reconocerse como única religión oficial en Europa, ya que es "su casa".
Después, tolerar el resto de religiones si no ofenden ni al Pueblo, ni a los derechos NATURALES (ya no digo Humanos, sino los derechos que cada persona con dos dedos de frente conoce bien), ni por supuesto, al Cristianismo.
Tengo una amiga que es musulmana, pero no lleva el velo, se muestra en contra del burka y la verdad es que nos entendemos bastante bien. Yo creo que Dios no castigaría a, en este caso, a ella, sólo por ser musulmana. Tiene creencias diferentes, sí, pero a juzgar por sus actos y por lo que yo conozco, no es para nada mala persona, al contrario.

Saludos
Y disculpa el tochopost jeje
;)

Non Nobis Domine, Non Nobis...

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