Pocas veces he visto manejar la ironía con una arte tan sublime como ayer vimos a Berlusconi junto al bobo solemne. Casi a punto de soltar la carcajada alabó la política económica del desastre socialista, se burló hasta de la visita al Santo Padre y le ironizó con su estado de gracia. Y esto es política que nos dice que el italiano pasa olímpicamente de nuestro presidente y se ríe en su cara y hasta termina de dar sus gracias y lo deja plantado, que es lo que siempre le pasa y más le pasará. En castellano se dice que no le hizo ni puto caso. Para Berlusconi fue poco más que el acompañar al payaso de turno para reírse de él y hacer pública su consideración hacia el bobo solemne.
Este italiano no es precisamente un ejemplo a seguir como persona ni como humildad, ni como economista presidencial por más que en sus empresas sea un Ruíz-Mateos. Pero políticamente ha estado muy acertado en la inmigración, en la preferencia del italiano sobre el extranjero, el las políticas sociales y en la lucha contra el islam. Lo de ayer nos demuestra que este señor tiene sus ideas claras y que pasa totalmente de compartir respuestas y tiempo con los inválidos mentales y políticos.
El gobierno de España justifica los hechos y la cara de memo pasado por agua del presidente diciendo que el italiano pensaba que iban a preguntar al bobo sobre la visita al Papa. Y nuestro memo bien pagado se queda asombrado, con casi la misma cara que su secuaz en la comunidad de Madrid, el tal Simancas, sin saber qué hacer porque es un ser dependiente que sonrió cuando se burlaban de él en su propia cara. En lugar de imponerse y hasta pegarle un grito al que se marchó se queda pasmado, alelado y decide escapar seguramente para consultar qué debe hacer. Señor presidente, la compostura, la frialdad, la espontaneidad son la confianza del político. Y usted ayer no demostró nada más que ignorancia hacia la ironía. O quizás fuese que la bendición del Santo Padre lo dejó mermado de su facultad teatral.
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.
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3 comentarios:
Ayer vi unas imágenes de esto, concretamente cuando Berlusconi estaba al lado de Zapatero y se marchaba dejandole solo.
¿Que persona con dos dedos de frente no habría hecho lo mismo?.
¿Que persona con dos dedos de frente no habría hecho lo mismo?.
¿Su Santidad, el Papa?
Yo todavía no tengo demasiado claro si la ironía de Berlusconi apuntó tanto hacia Zapatero como al mismísimo Papa, capaz de rebajarse a recibir a un bobo que arremete, día sí y otro también, contra la Iglesia católica.
Bueno, a ver, el Papa, como cristiano, debe acoger al desfavorecido (en éste caso al más desgraciado).
PD. Berlusconi no me gusta, pero como bien dice Iskander, tiene las ideas claras y ha actuado como ITALIANO de verdad en muchas cosas.
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