lunes, 7 de junio de 2010

El Santo Padre condena a Israel


Su Santidad Benedicto XVI, a quien Dios de salud para continuar su obra, ha condenado sabiamente y sin protocolos de buenismo al gobierno de Israel por violar los derechos humanos y el derecho internacional. Sirva esta condena para cuantos católicos se posicionan del lado del asesino, sirva esta condena como muestra de la fortaleza que la Iglesia y el cristianismo va tomando de la mano de un hombre sano, decidido y realmente bien nombrado Sucesor de Pedro.

Este papado nos está dejando "cosas" muy necesarias para el cristianismo, para ese abandonado cristianismo de las manos de hombres buenos pero negligentes con los suyos, hombres que confundieron la tolerancia con la permisividad y la otra mejilla con dejarse escarnar. De alabar es la presentación del Pergamino de Chinón, devolviendo el honor a los Templarios y deshaciendo la gran mentira que durante siglos estaba escondida en los sótanos del Vaticano. La exigencia de disciplina y valores a los miembros activos de la Iglesia y el reproche a cuanto mal hagan estos, es otro de sus méritos más valorados. La Misa Tridentina y su recomendación, y ahora esta firme condena recordando a quienes se dicen católicos que """ la ocupación israelí de los territorios palestinos es "una injusticia política" que ningún cristiano puede justificar con pretextos teológicos.""""

Sean, pues, estas palabras del Santo Padre las que muestren el error a los que en su momento cegados por la manipulación mediática y los costumbrismos de imparcialidad apoyaron a ese modo de democracia asesina. 
 Sean estas palabras la oportunidad de rectificar como buenos cristianos por haberse hasta felicitado de las muertes de personas indefensas, por haber hecho apología de los crímenes humanos y de la falta de respeto por los derechos de las personas, su identidad, su cultura y su tierra.



Habrá quienes se llamen católicos y se atrevan a decir que el Santo Padre en esto no debe ser escuchado, que Dios les perdone dentro de su catolicismo de pandereta y procesiones pero que los tenga en cuenta el día del Juicio por su desobediencia a quien Él puso para dirigir la Iglesia y a sus fieles. Siempre, a estos, les queda la circuncisión como escape religioso. 


“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

3 comentarios:

Serk dijo...

No me acaba de convencer, pero admito que cada vez me gusta más Benedicto XVI.
El único problema es, ¿cómo se puede estar seguro de que la herida del II Concilio está curada?

Saludos!
PD. Para Octubre lo tengo complicado (Jerusalén). No tengo prisas por ir. Te agradezco tu ayuda! ;D

iskander dijo...

L barbaridad que supuso el Concilio no se ha curado ni jamás se curará, será un lastre a llevar y a solucionar.

Serk dijo...

Eso conlleva que se pierda la fe en la Iglesia.
Conozco a muchísima gente que cree en Dios pero no en la Iglesia, siempre me dicen que sólo creen en las iglesias de pueblo, "en las pequeñitas, esas que de verdad ayudaban al pueblo".
Personalmente no comparto la idea de que "fuera de la Iglesia no hay salvación", lo veo algo injusto, al igual que la idea sobre la incineración.

Saludos! :)
'DIOS el primer servido'

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