Ese garabato medieval que encabeza esta entrada viene a decir algo así como "conquistar por el idioma". Y más que conquistar por el idioma yo debiera decir "conquistar por el idiota". La inservible junta de Andalucía ahora se ha despertado con una de esas genialidades esquizofrénicas y paranoicas demostrativas de su sumisión y poca personalidad. Pretenden instaurar el árabe como segunda lengua en institutos andaluces...y ¡olé!.
Justifican esta medida, la medida número 100.000 de despiste y conflicto social, como una necesidad para cuantos inmigrantes no sepan hablar español y que de esta manera se puedan educar en nuestra nación. Y la genialidad nos viene a costar unos 2.500 millones de eurillos, que sumados a la barbaridad que gastamos cada año en las operaciones salida y entrada, más la desinfección social, más la depuración de elementos delictivos, más las muertes causadas por los que hablan esa lengua medieval, más los robos, destrozos y ayudas sociales, más los trapicheos agrícolas y los tráficos de armas y drogas...nos sale el árabe de los cojones más caro que una docena de hijos bobos. Y bobos somos por criticar desde la palabra y no con la espada. bobos somos por tolerar, permitir, consentir y callar.
Resulta que se justifica esta medida de invasión tolerada como una necesidad de comprensión para los "recién llegados". Una medida de humanidad y esas modernidades acuñadas por babas de pendencieros políticos que son los "afrancesados" de nuestra época. Y ahora que me lo expliquen, ¿no se habla de integración, no se justifica la invasión como mezcla de culturas y se dice que los llegados deben aprender nuestro idioma, tradición y costumbres? ¿No es la obligación del visitante aprender nuestro idioma y no nosotros el suyo? ¿se puede imponer a la juventud que aprendan el lenguaje de quienes desean su destrucción? ¿Nos hemos olvidado de nuestra historia, de la reconquista, del 11-M?
Este tipo de medidas bien sabemos que no son más que maquillaje para levantar una liebre social en las tabernas y hacer olvidar los problemas reales y latentes, máxime cuando los amos de esa absurda comunidad autónoma son señoritos en el poder que ahora ven amenazado. Pero ya está bien de amenazas veladas, de decirnos que o cedemos a sus caprichos o legalizan la islamización de España. Que ahora nuestra cultura, nuestra enseñanza se arrodilla ante este idioma innecesario y a todas luces perjudicial, Un intento nuevo de poner su estandarte de la multiculturalidad que va a traer resultados muy curiosos en los institutos donde la juventud se debe negar a aprender o simplemente tolerar a una cultura medieval, dictatorial, intransigente, intolerante y discriminatoria. Quizás con esta medida de des-educación lo que se pretenda es que las muchachas españolas entiendan al moro cuando las hable de violarlas, que el comerciante comprenda a su asaltante o que el traficante de drogas no necesite traductor.
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.
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