miércoles, 23 de junio de 2010

Asamblea Templaria de Oración


Asamblea Templaria de Oración
Junio de 2010
Anno Templi DCCCXCII
RECORDATORIO
Queridos Hermanos, en este mes de junio elevamos nuestra oración  por las siguientes intenciones:

Recemos unidos, en este mes en que Europa está decidiendo en gran parte su futuro, y la sombras de la duda, del miedo, de la confusión y de la inseguridad – incluso del hambre para algunos - zarandean a buena parte de nuestros conciudadanos.

Pidamos unidos al Padre que – dando a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César - el esfuerzo de los ciudadanos de buena fe, incluida su contribución al bien común con sus impuestos, no sea baldío y que la gestión de nuestro futuro no esté en manos de políticos inmorales, ególatras, desaprensivos y egoístas.

MEDITACIÓN

Jueves 24 y domingo 27 de junioXIII domingo del tiempo ordinario

Recemos unidos pidiendo al Espíritu la fuerza para aceptar que nosotros, cada uno de nosotros, tenemos también nuestra parte de responsabilidad en lo lejos que está este mundo, esta civilización, su economía y sus poderes de lo que será un día el Reino de Dios.

Pidamos unidos a Dios que perdone nuestras deudas, porque nosotros haremos, al menos, el esfuerzo de intentar perdonar y no juzgar a nuestros deudores.

“Uno de los vicios sociales más extendidos (y en que casi todos caemos de una forma u otra) es el de juzgar incluso por simples apariencias o, peor aún, haciendo caer todo el peso de la condena sobre nuestros prójimos. Pertenecemos a una cultura muy dada a la crítica y al cotilleo, con la anuencia de los poderes de este  mundo que así nos mantienen entretenidos. Parafraseando la máxima romana: se nos da circo, aunque no pan para todos. Circo para entretenernos y adormilarnos la conciencia y la inteligencia. También en los tiempos de Jesús debía de ser una actitud social muy al uso. Juzgar es exponernos a ser juzgados de la misma manera. Romper con esta cadena de despropósitos es ya toda una liberación: salimos absueltos de culpa, al menos de esta culpa inmisericorde de juzgar-condenar a los demás. La misericordia no casa bien con esta actitud negativa.

No juzgar al prójimo, me digo, pero sé que mi tendencia es a hacerlo. Concédeme, Señor, el espíritu de bondad que ve más allá de las apariencias, que no niega la evidencia, pero que nos hace propensos a la misericordia.”

Francisco J. Castro Miramontes, franciscano

LA FORMULA ORACIONAL
1- Posición y relajación del cuerpo, asumiendo la postura más adecuada: La espalda debe estar derecha, no debe estar curvada, ni la cabeza inclinada. Independiente de la posición que se adopte, debemos sentarnos con la actitud de una montaña, que quiere decir: estar grávido de presencia, inmóvil, sabiendo que estamos en presencia de la eternidad, detrás, adentro y delante de sí.
2- Cerrar los ojos. Calmar toda emoción. Silenciar toda actividad mental discursiva e imaginativa.
3- Recitamos el Padrenuestro de forma sentida y con la máxima atención: 
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga a nos tu Reino, hágase tu Voluntad como en los Cielos, así en la Tierra.
El pan nuestro substancial, dánoslo hoy, y perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal.
Porque Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y en los siglos de los siglos.
Amén.

Versión en Latín

Pater Noster, qui es in caelis, sanctificétur nomen Tuum.
Adveniat Regnum Tuum, fiat volúntas tua, sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie, et dimitte nobis débita nostra, sicut et nos dimittímus debitóribus nostris.
Et ne nos indúcas in tentationem, sed libera nos a malo.
Quia Tuum Regnum, et Potestas et Gloria, Pater, Filius et Spiritus Sanctus, nunc et semper et in saecula
Amen
Centramos la atención dentro de uno mismo, en el corazón, tratando de hallar el lugar donde está nuestro núcleo espiritual.

4- Con la conciencia en ese lugar, debemos sentir que formamos parte de un Océano Luminoso, inmenso e inconmensurable. No es necesario visualizarlo, más bien, hay que tratar de sentirlo.

5- Ahora, siguiendo el ritmo de la respiración, según el método de Oración Hesicasta decimos interiormente:

"Señor", (alargando la pronunciación al tiempo de la inspiración, al expirar, en profunda meditación decimos): " ten piedad "....

"Señor (inspiración), ten piedad (expiración), o bien: " " Señor Jesucristo  (inspiración)  ten piedad (expiración)”
       
  La oración, la realizaremos por espacio de 10, 15 o 30 minutos, debemos estar centrados y concentrados en la respiración sintiendo el significado de las palabras que pronunciamos interiormente, si se realiza distraída o mecánicamente, no tiene ningún valor, ni efecto interior. Se debe buscar un estado de relajación, paz y armonía, es la "oración del corazón".

Disposición final:

Dedicar unos minutos finales a sentirnos unidos con los demás hermanos de la Asamblea y expandiendo nuestra conciencia, hacia toda la humanidad.

Días y horas de oración:  

Jueves y domingos al despertar, o a lo largo del día si en ese momento no es posible.
     
Lo importante es estar en comunión durante esos momentos diarios con todos los caballeros y damas Templarios, con todos los hermanos repartidos en los confines del mundo, que unimos nuestros esfuerzos espirituales en devoción, con la intención de obtener la Gracia de Dios, y liberarnos de todos los males que acechan a la humanidad por medio de nuestra Asamblea Templaria de Oración.

¡QUE ASÍ SEA!  ¡DEMOS GRACIAS A DIOS!



OSMTJ





“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

3 comentarios:

Serk dijo...

Amigo Iskander,
quiero hacerte una pregunta. ¿Crees que Dios puede perdonar a un cristiano como a un ateo, o un musulmán?

iskander dijo...

Por supuesto que sí, el perdón se basa en el arrepentimiento de los pecados y las distinciones entre creencias las hacemos los hombre y nuestro egoísmo.
La función de un cristiano es mostrar el buen camino al resto de los mortales, en su consecuencia que sean cristianos.

iskander dijo...

En cualquier caso no hay que buscar el perdón, sino el no pecar

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