Hemos hablado mil y una vez sobre los menores delincuentes, esos que tan protegidos están y tan seguros de sus fechorías, muchas veces incitadas, que no cesan en sus actividades. Lógicamente prima sobre todo la educación del menor y sus derechos como persona y futuro ciudadano de primera. Pero una cosa es otorgar derechos y otra muy diferente es mantenerlos en unos privilegios desesperantes y a todas luces muy perjudiciales para su futuro.El lenguaje legal es muy manipulador, muy juguetón con según qué casos y circunstancias, de tal manera considera que el menor está incapacitado para ser juzgado por su temprana edad pero no de la misma manera para abortar o para tomar decisiones de tutoría. No se le considera responsable de sus actos por la edad pero sí se le obliga a cumplir compromisos adoctrinantes de aprendizaje político-social.
Hablan de proteger al menor, de re-educarle y de considerar sus delitos poco menos que chiquilladas o consecuencias de una mala educación y de familias desestructuradas o de ambientes poco convenientes para el desarrollo normal del individuo. Y en eso debo estar conforme, pero como todo error en esta vida debe buscarse un culpable y no encuentro más culpable que al propio sistema que les prepara como seres pasoteriles, consumistas, caprichosos, despreciativos, vanidosos y sin expectativas de futuro. Obviamente si un menor ve a toda su familia en paro y ve necesidades en su casa, aunque sean necesidades creadas por la publicidad, no va a escuchar los consejos del padre sobre su futuro laboral, porque no lo ve en casa. De la misma manera si el profesor es un desencantado u obligado de la enseñanza poco va a demostrar con su ejemplo.
Hay que reformar la ley del menor, es muy urgente hacer ver a nuestra juventud que toda acción tiene reacción y que todo hecho fuera de la norma tiene sus consecuencias. Esto es precisamente lo contrario a lo que se les está mostrando. niños que pegan a sus padres, niños asesinos, niños delincuentes, niños escoria del futuro a los que se les ayuda poniéndoles más trampas sociales. Centros de acogida que son campos de siembra de delincuentes, centros sin resultados, trabajadores muy hartos de cuantos niños los vacilan y los torean porque son intocables. Así no van a ningún sitio, así se acaba con una sociedad, minando a su juventud.
Cierto es, como dicen los ministros, que son casos muy puntuales...¡faltaría más que todos los menores fuesen delincuentes! y debemos recordar que su tan proclamada violencia de género también es puntual y que los butroneros también son puntuales y hasta los pederastas y terroristas son puntuales en una sociedad que se dice moderna. Sin amenaza de castigo real no hay areepentimiento ni mucho menos valoración del daño que se va a causar. ¿Saben estos ministros y gobernantes el daño real que están haciendo a esos menores? ¿saben que están criando rafitas que son admirados por los de su edad?...sí, lo saben y lo toleran prque no deja de ser una alarma social que interesa para desviar temas de mayor importancia y emergencia



1 comentarios:
De acuerdo en todo, pero a esa panda de inútiles acomodados les importa una seta lo que crezca en las calles, saben que ellos van a estar cómodos si crece este tipo de juventud que no se preocupa de su país, ni de su futuro.
En fin, que Dios nos ayude...
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