jueves, 6 de mayo de 2010

Los líos del constitucional

A vueltas con el mareo del tribunal constitucional y su caducidad. José Enrique Carrero- Blanco nos lo explica muy analíticamente e imparcialmente en su blog, se nota cuando habla un experto de estos temas y cuando quienes hablan son manipuladores.

Pero yo debo posicionarme, no en los tecnicismos que debieran ser dominio del pueblo para entender estas "hazañas" políticas, sino en lo que se escucha en las calles y sobretodo en la lógica del ciudadano de primera. Si tantas veces nos hablan y nos cacarean la independencia de los poderes, ¿porqué los órganos directivos de la justicia son elegidos por los políticos?.

Miren ustedes, engaña-bobos, cualquiera de los que se sientan en ese tribunal son meritorios hombres de carrera y experiencia como para vestir esas togas y dictaminar y razonar una Constitución que de repente es interpretativa y manejable según sean los tiempos. Sin embargo, quienes los nombran muchas veces no han terminado ni el BUP ni intenciones que tienen. Ese es el fallo, los intereses de gentes no cualificadas para elegir o dirigir. Siempre he dicho que un político, pongamos de economía, debe ser economista, de la misma manera que un ministro de defensa debiera ser un gestor militar.

Está quedando muy clara la dependencia de este tribunal hacia los partidos políticos, está quedando muy clara la estrategia del tiempo y el chantaje de apoyos y votos en el congreso por parte de quienes apoyan ese estatuto y de quienes no lo quieren ni ver. En cualquier caso esta farsa de tantas malas mañas y tantas mentiras y ocultamientos no puede sino tener un final desagradable para los ciudadanos. Y si así no es de momento, el tiempo nos lo dirá.

¿Alguien se cree que un número de jueces muy preparados y capacitados puede llevar tantísimo tiempo debatiendo si es correcto el uso de una denominación?. Si así es, entonces debemos dar por cerrada la utilidad de ese tribunal y proponer la creación de una comisión política que se arremange los pantalones para coger pescados podridos y muy ricos para sus planes particulares, jamás para el bien general.

En fin, esta misma mañana salgo otra vez de viaje, otros pocos días de relajación más que no pueda dejar de trabajar aunque sea con el ordenador. Al sol y la tumbona y la cerveza fresquita pero eso sí, con el portatil entre las piernas.

“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.
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