martes, 11 de mayo de 2010

Cadenas y martillos

Nuestra destrucción como nación parece ser inevitable, al menos eso es lo que pretenden que creamos para que desalentemos la defensa nacional y les dejemos su camino libre. Los enemigos de la Patria cada vez se creen más fuertes y más victoriosos y de esa manera su prepotencia les lleva a anunciar sus ¿triunfos? de maneras poco ortodoxas para quienes mantienen una guerra abierta. Porque estamos en guerra, en una guerra declarada unilateralmente y que el silencio constante de nuestra parte ha hecho que más que guerra sea una carnicería. Nos están asediando, masacrando, vapuleando vilmente y no ofrecemos defensa ante esos ataques.

Han encadenado al ciudadano español de primera con complejos tan absurdos como el racismo, la intolerancia y la discriminación. Han encadenado al ciudadano español de primera con el complejo de ser mala persona o poco piadoso y le han encadenado a una barra de acero de la que se cree el preso no se puede soltar. España tiene el martillo para romper esas cadenas, siempre lo ha tenido y siempre lo tendrá porque el español es mucho más que un ser pasajero e intrascendental, el español es hombre por definición y, como tal, de sangre caliente y espada en mano.

Está cerca la hora en que debamos sacar las espadas, muy cerca el momento en que la pasividad dé paso a la acción más brutal que llevan buscando como respuesta nuestros enemigos. Es el momento de arrodillarnos y velar las armas que poseemos para poder descargar sus golpes sin ceremonias contra todo aquél que atenta contra nuestro pueblo. El silencio, ese eterno silencio, ha terminado, que ningún español calle nada de lo que deba decir, que ningún español sienta vergüenza o temor por gritar bien alto el nombre de su Patria, por rezar a Nuestro Señor o por ser español de bien y orden. Los buenismos y la pasividad de 35 años nos ha llevado a ser peleles acomodados en las salas de televisión mientras se destruye todo por lo que nuestros antepasados lucharon y dieron su sangre.

Cedemos ante el paso del Islam y del judaísmo como si nada sucediera y hasta intentamos disimular nuestra historia ocultando los escudos triunfales sobre la religión del odio y la muerte. Nos asesinan y les damos complacencia y bondad, nos secuestran, nos roban, nos invaden y nos humillan y les hemos dado privilegios y sonrisas en lugar de Cruz y Espada que es lo que merecen. Hemos cedido mucho terreno en nombre de la tolerancia siendo nosotros intolerados por los invasores. Hemos renegado de Nuestro Señor en beneficio de dioses ajenos. Hemos hecho lo peor que un hombre puede hacer, ceder el futuro de sus hijos a manos extrañas y seguimos consintiendo que esas religiones y esas políticas guerrilleras los adoctrinen delante de nuestra cara sin oponer más resistencia que los gritos de tabernas y tertulias.

Nuestros hijos no pueden mostrar su fe en las escuelas y los hijos del islam pasean sus símbolos con orgullo, con el orgullo que les da el saberse protegidos y amparados en su invasión. Es hora de arrancar de nuestra tierra esos símbolos de odio, sangre, invasión y destrucción y quemarlos en hogueras tan altas que su humo ciegue a cuantos pretendan seguir el camino de los quemados. Alcemos las espadas sobre las cadenas que nos atan, dejemos caer el golpe de las espadas en los eslabones bien cerrados que nos retienen y rompamos esas cadenas en bien del futuro de los nuestros. Seamos españoles de nuevo, seamos orgullosos de nuestra tierra, de nuestra religión , de nuestra costumbre y de nuestro pasado para poder sentirnos orgullosos de nuestro futuro.
Arriba españoles, Arriba por Dios y por España, Arriba por nuestros hijos, por nuestra cultura, por nuestra identidad, por nuestras tradicciones, por la sangre que llevamos con honor. Arriba españoles por cuantos dieron su vida por nosotros, arriba por cuantos la darán y arriba siempre por España y los españoles.
“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

1 comentarios:

Serk dijo...

Me encantan las entradas como ésta que escribes.
Desgraciadamente, creo que lo que mencionas al principio poco a poco se va cumpliendo. Lo veo cada día. Yo no suelo hablar de éstos temas más que con mis amigos más cercanos, pero lo veo, lo veo todos los días. El cómo nos manipulan en las clases, el cómo controlan la situación, y el cómo consiguen hacernos tragar todos los cuentos de la tolerancia.
Sólo le pido a Dios, que nos ayude, que mantenga unida a España, que mantenga firmes a los españoles, y que evite que nosotros mismos veamos cómo nuestros conocidos reniegan de la Fe y del Amor de la Patria.

SANTIAGO Y CIERRA, ESPAÑA
Deus Vult!

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