jueves, 15 de abril de 2010

Justicia

Ayer nos hacíamos eco de una triste noticia, de una noticia cada vez más habitual y siempre esperada tal y como se están permitiendo las cosas. Un español asesinado por tres inmigrantes, esta vez,una vez más, perros infieles, asesinos programados y destinados para arrasar nuestra nación con su odio y su ¿conquista?. Gentuza protegida hasta por la prensa, otra vez debemos hacernos la eterna pregunta ¿si hubiesen sido tres españoles quienes hubieran asesinado a un perro infiel?. Esta vez la tenemos. Anoche el telediario daba el reportaje de uno de estos perros infieles que había sido rociado con ácido. Culpan al racismo, y debemos hacernos otra pregunta ¿ no es ese método del ácido su pan de cada día? Un español le hubiese reventado la cabeza o metido dos tiros en el pecho.

No es indignante tener que leer o comentar este tipo de crímenes, lo indignante es el silencio, el ocultamiento de la realidad a pie de calle. El pueblo está padeciendo los desmanes de estos perros infieles y callamos. Como se callan los delitos de los amerindios y la silenciosa invasión de los chicos del no-estado. Es indignante pensar en un español agredido, masacrado y abandonado en mitad de una calle con la cabeza reventada a golpes....¡a golpes! como si fuera un animal. Y tres agresores porque la cobardía no les hace entender que se lucha hombre a hombre y en iguales condiciones. Ellos van en manada y por la espalda.

Ahora debemos solicitar a asociaciones mediocres y fuleras como Movimiento contra la Intolerancia que se hagan cargo de este ataque, que se movilicen de la misma manera que lo hacen cuando un español defiende su vida, cuando un borrachín menea a una amerindia o cuando un negro se cae por unas escaleras. Debemos exigir a estas asociaciones que se pronuncien sobre el tema, que se mojen para que se les descubra el rostro de vendidos a la invasión y de protectores del racismo anti-español. Una peste que estamos sufriendo y algunos tolerando.

Vuelvo a tener que pensar si el asesinado D. Javier Martínez estará dentro de esa justicia persecutora y se hará la ley con su crimen. O debo volver a pensar si quizás este hombre español asesinado por la intolerancia inmigrante deba de ser vengado por familiares y amigos. ¿Qué pasaría ahora si pidiésemos venganza en las calles? . Recordemos el 11-M, recordemos 1985 y el atentado de El Descanso, recordemos violaciones, agresiones, robos y asesinatos hechos por los perros infieles dentro de una nación que ellos bien saben no les va a castigar con el rigor que merece su delito.

Y pidamos justicia o venganza, pero que no quede impune y silenciado este crimen racista y cobarde.



“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.
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