lunes, 12 de abril de 2010

Apoyamos la libertad de exprexión

Movimiento contra la Intolerancia, ese nido de vividores y ex-terroristas callejeros ha interpuesto una querella criminal contra Samuel Azor, jefe de prensa y miembro de la Junta Nacional de España-2000 basándose en un artículo del denunciado donde recuerda a ese tal esteban Ibarra su detención y pertenencia al FRAP, grupo de ultraizquierda y terrorista.

Como quiera que la realidad no la puede variar el tal Esteban (por más mentiras que intente encubrir bajo su supuesta ONG y que no es más que una estafa a los sentimientos de la sociedad) y como quiera que los hechos de su pertenencia, militancia, detención y uso callejero del terrorismo más chabacano han quedado demostradas, aunque silenciadas, debemos apoyar al denunciado en su defensa. La libertad de expresión no está simplemente para alardear de no ser cristiano o de haber abortado, sino también sirve para denunciar públicamente el pasado violento, agresivo y terrorista de elementos como el tal Esteban y su mujer, otra que tal baila( y con cualquiera).

La libertad de expresión no es un derecho a secas, es una obligación informar a la sociedad de la censura a la que se están sometiendo ciertos asuntos y ciertos nombres, como la protección descarada y servil de este tal Esteban y su organización recaudatoria pero a todas vistas inútil socialmente. Un instrumento pagado y mantenido para revolver y agitar a la juventud llamándola a una violencia partidista y desmedida cuyos resultados vemos en las actuaciones de sus "cachorros" armados y pirómanos.

Adelante, pues, con la defensa de esa querella y por más que el sistema quiera silenciar las vergüenzas de estos mamarrachos, siempre se habrá de denunciar públicamente las tropelías y descabellos de gentuza vividora, falsa, traidora, resentida, violenta y vengativa.



“Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nomine Tuo Da Gloriam”.

1 comentarios:

Soldado Vikingo dijo...

La hipocresía de Ibarra no tiene límites: su negocio se llama Movimiento contra la Intolerancia cuando el primer intolerante es él.

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