Supongo que tras estos hechos el insigne buque de la defensa sobre la tolerancia, Esteban Ibarra, acudirá como acusación particular de tan descarado atentado ideológico, además de reconocidos los motivos por el descerebrado agresor.Estas son las consecuencias de lavar la cabeza a niños que se creen hombres y soltarlos armados con la impunidad policial de la que han gozado siempre. Estas son las consecuencias de silencios y miedos por parte de quienes debieran haber evitado estas guerras callejeras más propias de estados de pre-conflicto que de la nación libre y democrática que dicen gobernar. Cuando a un terrorista callejero se le devuelve su cadena y su hacha, cuando el presidente del gobierno se fotografía con ellos sonriendo y cuando el ministro del interior dice que "ha caído uno de los nuestros", estos niños, porque son niños, se creen estar viviendo una serie de dibujos animados o un videojuego.
Ha sido una paliza traidora, cobarde porque no ha habido aviso. Y ha sido una agresión por pensar diferente a él. Encima el majadero agresor dice que "golpeo a todos los fascistas que veo". Y su madre contenta, como la del pollo. 10 días detenido y ya está en la calle, un asesino en potencia, porque los golpes pueden ser tan mortales como una navaja. En libertad y ahora aupado por sus semejantes en el odio y la violencia.
Tanta alarma social causa este hecho como el del pollo o como el de la niña y el memo de Barcelona. Tanto pánico causan al usuario del metro estos hechos como causan la agresión, supuesta agresión, de unos señores vigilantes que hacen su función de defensa del resto de los ciudadanos de un amerindio borracho. Pero la prensa así no lo considera, esta vez parece ser que el agredido era el culpable, por pensar diferente, por no ser tolerado por unos intolerantes discriminatorios, violentos y claramente muy peligrosos para una sociedad que reclama paz y tranquilidad y que está cada día viendo que necesita tomar las armas para obtener esa paz y esa tranquilidad.
Y en la estación de Delicias, ¿qué tendrá esa estación? ¿Qué casualidad? Uno ya no sabe qué pensar sobre estas coincidencias que bien claras se ven como venganzas ideológicas. Lo raro es que algún necesitado grupejo de descarriados no reclamen al agredido como víctima de su bando para poder salir en prensa.
En fin, así están las cosas, pidamos justicia para este atentado ideológico, pidamos justicia para cuantos piensan diferente a los violentos y quitemos el miedo de nuestras vidas eliminando a esos elementos indeseables dentro de cualquier nación que desee prosperar.



2 comentarios:
En esta ocasión no hace falta decir los motivos de por que la noticia no ha tenido tanta repercusión en los medios de comunicación.
Esta mañana en "Cuatro" dijeron que tras la agresión en la estación aparecieron el padre y hermano del AGREDIDO y saludaron a su hijo y hermano con el signo fascista de los dedos pulgar, indice y corazón...
Ahora parece eso mismo que has dicho iskander, que el agredido es el culpable y el agresor el ofendido.
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