Hoy es 8 de Marzo, un día triste personalmente porque es el aniversario doble de mi madre. El día de su cumpleaños y el de su fallecimiento, casualidades o caprichos de la vida. Son días que jamás olvidas, días que hubieses querido evitar pero al fin y al cabo son días que deben llegar y aniversarios que se deben soportar. Y, sin embargo, un día alegre porque es el aniversario del encuentro de mi madre con Nuestro Señor, el día de su recompensa como creyente.
Muchas veces he oído que con el tiempo se van olvidando a los seres queridos, que cada años es más “suave” su recuerdo y que su ausencia se nota menos cada vez que corre el tiempo y avanzan los vivos. Yo se que no es así, se que esa afirmación es falsa porque mi madre permanece intacta en mi recuerdo y su presencia se sigue notando en mi hogar día tras día.
Mi madre no pudo conocer a su último nieto, ni asistir a la comunión de su tercero que quiso llevar el misal a la tumba de su abuela, esa abuela que lo mimaba y sobre-protegía y encaprichaba hasta límites que jamás entendí entonces pero que ahora comprendo. Sin embargo yo se que estuvo en la comunión, en el nacimiento y en el bautizo, y que hoy está con nosotros celebrando su cumpleaños y acompañándonos en su misa funeral.
Una misa funeral cada año con más gente curiosamente y cada año más larga, el año pasado se dio por deseo mío en latín y acudieron casi 150 personas, cifra que dado el tiempo desde su fallecimiento no deja de ser muy considerable, lo que se merecía una gran esposa, una buena madre y una abuela ejemplar.
Nada hay más grande en este mundo que una madre, nada más insustituible y nada tan poco valorado en vida. Nadie jamás te protegerá y defenderá como lo hace una madre y nadie jamás permanecerá en tu recuerdo como el suyo. Quizás hable desde la suerte de no haber perdido a un familiar tan directo más que a ella, quizás hable con el sentimiento pero es la realidad que percibo. El recuerdo de una madre, sus enseñanzas, sus riñas, sus sufrimientos , son el ejemplo de la entrega humana. No quiero ni pensar en ver a mi madre escuchando la ley del aborto o canalladas similares.
Quizás por ser hijo de ella yo tampoco entienda cómo una madre puede asesinar a su hijo o un hijo despreciar a sus padres. Quizás por ser hijo de ella no entienda de infidelidades, ni de traiciones o venganzas; quizás por ser hijo de ella vea felices a mis hijos; quizás por ser hijo de ella hoy la recuerde como cada día y como haré mientras tenga capacidad de hacerlo.
El año pasado, en su misa funeral, un familiar de esos que aparecen en celebraciones me dijo que el homenaje había sido muy bonito y la respuesta que tuvo fue sencillamente que no había habido homenaje, que mi madre no necesitaba homenajes porque toda su vida fue un homenaje a la entrega a los demás, al amor y al sacrificio por los suyos, su recuerdo es su homenaje, los actos...simples reuniones familiares. Esta tarde veré a gente a la que solo veo en bodas, bautizos y funerales, familiares de paso que ni tan siquiera supieron cómo fue mi madre y cómo es ahora mismo, gente “de cumplido”, gente que acude a estos actos sociales por el qué dirán pero no por propia convicción.
En fin, un año más sin ella físicamente, un año más de recuerdos y de consultas en la soledad, un año más viendo crecer a mi familia y esperando hacerlos aunque sea la mitad de felices de lo que me hizo ser mi madre a mi.



5 comentarios:
Un abrazo amigo,una madre siempre es mami.
De verdad un abrazo.
Perder a tu madre debió ser doloroso como no puede ser de otra manera, pero haces bien en quedarte con los buenos momentos. Habla muy bien sobre cómo fue tu madre el que haya tanta asistencia a su misa.
Un abrazo
Tienes toda mi fuerza compañero.
Sé lo que sientes, porque la mía la perdí el 21 de Abril, hará 3 años.
Su cumpleaños fue el glorioso 10 de Febrero.
Mucha fuerza. Yo personalmente, sé que la volveré a ver, cuando haya cumplido el objetivo que Dios tiene para mí en esta vida.
CRISTO REY
;)
Deseo de corazón que tu madre descanse en paz.
Ya he rezado por ella, Iskander.
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