
Viendo así la fotito, los más malos hasta podrían acusar a los fotografiados de estar haciendo un saludo romano disimulado. Quizás nos fuese mejor de esa manera. Pero no, la foto es la foto de la esperanza para el próximo viernes. Se siguen creyendo que andando Chicago por medio nos van a dar a nosotros las Olimpiadas. Y más nos vale, al menos a los madrileños, que esa porrada de millones se vengan hacia nuestras arcas para pagar este Madrid olímpico y desesperante, cada día más desesperante.
No he querido informarme de por donde van los gastos de inversión, a los que hay que sumar los de la tentativa pasada. La verdad es que esas cifras sólo me producen mareos porque no llego a entender cómo se puede empeñar a un pueblo por una remota posibilidad. Y digo remota no porque se esté trabajando mal en el proyecto, ni porque no merezca Madrid esa temporadita de carreras y saltitos, sino más bien porque no creo que seamos los candidatos adecuados en este momento.
España no está preparada para este tipo de eventos a tan larga vista tal y como anda la economía y a la vista de negativas soluciones. No estamos para invertir en proyectos tan a la larga cuando miles de pequeñas y medianas empresas cierran a diario, cuando cinco millones de españoles están en paro, cuando se empieza a hablar de hambre real en el pueblo. Y nosotros a jugar con estadios y piscinas que sólo servirán para enriquecer a quienes ya tienen y pueden arriesgar esas inversiones monstruosas.
No creo que Madrid tenga necesidad imperiosa de esas Olimpiadas y mucho menos de crear esas instalaciones que luego serán demasiado costosas para el pueblo llano y se quedarán para que las disfruten en exclusiva sus mismos constructores subvencionados por el resto de ciudadanos. Eso si no queda como la Expo de Sevilla.
Madrid envía a su alcalde, todo alegría y simpatía, como para convencer a un chino. Y al Borbón, este que no falte que es nuestra mascota deportiva y con eso del frenazo a su presupuesto debe entretenerse en algo más que visitar su bodega y a ciertas señoritas de moral distraída. Y un puñado de encorbatados y enmaletados asistentes, ayudantes, expertos, consejeros y hasta barberos. Pero me parece a mí, y ojalá me equivoque muy en serio, que estando EEUU por medio y, necesitando las ganancias ellos como nosotros, la decisión está tomada. A esto le sumamos que Hussien el yankee también se presenta para intimidar al jurado y ya creo adivinar las Chicago-olimpiadas.
En fin, Madrid ya está endeudado hasta los patos del Manzanares, esperemos que al menos nos concedan estos juegos y al menos podamos amortizar las faraónicas obras del alcalde olímpico. Obras que por cierto no crean trabajo fijo,. sino muy temporal, no nos engañemos, que las Olimpiadas son un ratito y cuando se pasen otra vez a la cola del paro y olé.
La cantidad de cosas necesarias que se podrían hacer con esa inversión, cosas seguras y útiles, y no digo que los estadios no sean rentables o servibles, no, el ocio es tan necesario casi como cualquier otra cosa, pero ya que lo pagamos nosotros, al menos que podamos usar esas instalaciones sin pagar esas entradas a las que nos tienen acostumbrados.
Qbit me quita el resto del pensamiento de la boca.
PD:_ ¡Que gato te tengo Gallardón!


















