
Al final ocurrió la desgracia. ETA asesinó, Eta volvió a matar. D. Carlos Saenz de Tejada García y D. Diego Salvá Lezaun, dos guardias civiles muy jóvenes, con un futuro por delante y tantas cosas por hacer. Descansen en Paz junto a sus 206 compañeros de la benemérita asesinados por esos a los que deben proteger y respetar.
Asesinados por una mafia extorsionadora que debe andar en el impuesto revolucionario del turismo y por esto atenta y asesina en zonas turísticas. Asesinan por mafiosos, no por ideologías políticas ni memeces que se creen los cuatro borrachos de su pueblo y las tres zorras que les maman el rabo ensangrentado cada vez que retornan como héroes a su tierra, a sus casas junto a sus padres canallas que sabiendo la función del asesino de su hijo lo silencian y se manifiestan en su apoyo. Asesinos cobardes en familias más cobardes dentro de poblaciones llenas de cobardes. Ya está bien de aguantarlos, de perdonar, de mirar a otro lado. El enemigo se ha re-armado y ha tenido tiempo suficiente para organizarse. Esta es la torpeza del buenismo legal y de los derechos ¿humanos?.
No cabe la pena de muerte, no cabe la cárcel temporal ni las memas palabras del presidente que ayer mismo decía no se qué de los demócratas y de que iban a pasar el resto de sus vidas encerrados, cuando bien vemos y sabemos que estos asesinos gozan de privilegios y libertades que ni los ciudadanos de bien tenemos. Son intocables, inmirables, incriticables, alguien les debe su sillón y su poder y ahora paga cada día un poco más y paga en sangre española y lágrimas de madres españolas.
Es rumor de bares y tabernas que el gobierno sabe dónde, cómo y cuando encontrar a los terroristas. Es rumor de tabernas que cada vez que casualmente el gobierno anda con líos políticos esta banda mafiosa sale a pasear sus armas. Es de rumor de bares que estas alimañas están de parte del poder y son las fuerzas de terror oculto con el que nos asustan los gobernantes. Y es realidad ,y no es un rumor, que otras dos madres hoy lloran la incapacidad de unos gobernantes interesados en votos y que ahora verán pasar tres o cuatro días y sus hijos pasarán de tener nombre propio y abrazos maternos a ser unas cifras más de la barbarie democrática. Eso sí es atentar contra los derechos humanos.
Cadena perpetua en centros de incomunicación con trabajos para su manutención. Nada de visitas ni acercamientos ni contacto humano ni con el mismo diablo. Quien quiere guerra que tenga guerra, quien quiera paz que la busque y no se quede sentado y horrorizado mirando un telediario a la espera de la siguiente matanza. Quien no actúa no tiene derecho a reclamar.
Hoy cumplen 50 años de terror estos majaderos de la pistola, y se manifestarán alegremente y encima protegidos por los compañeros de los asesinados. Dios me perdone, pero bomba de Napalm en mitad de esas manifestaciones. Dios me perdone, pero bidones de gasolina lanzados desde las azoteas y Dios me perdone, pero ojalá lloren tantas madres de terroristas como de ciudadanos de bien están llorando.






















