viernes 19 de septiembre de 2008

¡Ya está bien!

Ya está bien . Ya basta. Ya es suficiente.
No han tenido bastante las familias de las víctimas del accidente aéreo y los supervivientes para que ahora cuatro sinvergüenzas aprovechados pretendan negociar y especular con sus lágrimas.
Es norma en esta nación jugar con el dolor y el sufrimiento ajeno, es regocijo el sadismo que da ver las imágenes de desgracias y sangre derramada, cuanto más escandaloso sea el hecho, más vende más se reclama. Se ha perdido la humanidad, se ha perdido el respeto.
Volvemos a ver lo mismo que en el 11-M, lágrimas de madres e hijos y buitres carroñeros rondando sobre sus cabezas a ver cual arranca mayor tajada. Ayer un juez hubo de prohibir las imágenes del accidente aéreo, pero no por el sentido significado que ellas tienen para quienes presencian por TV como sus padres o hijos o amigos revientan en una bola de fuego, no, eso parece ser que da lo mismo a una sociedad ya saturada de violencia y que presencia la muerte como si de una película se tratara. Requisa el juez el vídeo por que rompe la investigación, se anticipa a los pasos de una justicia inexistente que debiera condenar a quien aumenta el sacrificio que supone esperar a que una comisión decida el porqué unas personas mueren en un accidente. Esta es la realidad, el dinero se antepone a la humanidad. La prensa despiadada, el canalla que pasó ese vídeo a la prensa, quienes lo silenciaron y quienes consideraron exclusiva y gran noticia presenciar la muerte en directo de seres humanos. El sadismo morboso no tiene límite.
Quiero ponerme en el sitio de un padre o una madre o un hijo de las víctimas, es imposible estar en su mente porque una cosa es perder a un ser querido u odiado y otra muy diferente es que se use su muerte para fines económicos y políticos.
El ministerio de Fomento paga el pato de la crisis porque a ellos les toca hacer más larga la investigación del accidente y despistar a la opinión pública con morbos y dimes y diretes. Abogados americanos practicado la usura; compañías de seguros intentando racanear tiempo y dinero,;políticas de papel con cara triste en la TV pero satisfechas de que en las primeras páginas se hable de ese accidente y no de su fracaso. Un presidente memo y soez que acude a un funeral de Estado como el que va de camping; unas asociaciones islámicas que aprovechan para reclamar funerales de moros y unos evangelistas que publicitan sus sectas. Solo nos faltan las camisetas con algún cadáver calcinado abrazado a un niño, solo nos falta eso.
Respeto, humanidad, dos palabras que se han perdido y son muy necesarias para hacer una sociedad rica en valores donde el dolor de estas personas sea compartido pero no negociado. Más pena vimos en el funeral del peruano Fernán-López que en el rostro de quienes acudieron al funeral de Estado.
Banderas a media asta y ayuntamientos pretendidamente separatistas que se oponían a realizar el gesto de respeto y humanidad: hijos de la gran puta.
Todo es negocio en una sociedad capitalista, todo es política en una sociedad ¿democrática?, pero...... ¿alguien quería ver morir a esas personas en directo?, ¿alguien de verdad se ha parado a pensar en el pánico de ese avión? ¿alguien se ha tumbado en las camas vacías de las víctimas o ha esperado mirando la puerta a que regresaran? El dolor, la solidaridad no se demuestra hablando en charlas de integración y de fú ó fá, se demuestra con el respeto que da el padecer la rotura de corazones humanos frente a la desgracia.
¡Ya está bien! dejemos a las víctimas en paz y depuremos responsabilidades como prevención para la seguridad del resto de personas, no usemos las desgracias para méritos personales: CANALLAS.
El derecho a informar no da permiso a adoctrinar
Google