
Ante el intento de asesinato de cinco ciudadanos españoles por parte de la ultraizquierda más radical y agresiva queremos hacer constar nuestra repulsa total a los actos violentos y gratuitos programados por quienes desean enfrentar al pueblo en las calles.
Considerando las características del intento de asesinato y las consecuencia, vemos claramente la intencionalidad de este reflejada en la manera de actuar de los terroristas de ultraizquierda y en las armas utilizadas para tal fin.
Una vez más, la ultraizquierda demuestra su tolerancia y sus razones, sus verdades y quienes son y qué pretenden hacer en la sociedad: destruirla, asesinarla, golpearla y hacerla sangrar hasta la estenuación. Debemos preguntarnos dónde estaban las fuerzas de seguridad municipales al haber considerado el ayuntamiento de la imagen una liguilla de futbito como acontecimiento agresivo. Debemos preguntarnos de quién es la responsabilifdad sobre la seguridad de ciudadanos que acuden a un acto deportivo. Debemos preguntarnos el porqué esos guerrilleros del terror portan hachas, bates y se encapuchan como los terroristas que son. El "modus operandi" de estos guerrilleros da que pensar sobre su preparación y conocimiento del terreno y la rapidez de actuación hace dudar sobre la originalidad del hecho, pareciendo una técnica estudiada y preparada como hacen los ultraizquierda del Norte de España en su sección de la kale-borroka. Terrorismo callejero esta vez con intención de asesinar. Pretenden provocar, llamar al desorden en las calles para poder resarcirse de sus fracasos anteriores en la lucha de la verdad. Sus últimas actuaciones guerrilleras han sido desastrosas, penosas, lúgubres y tediosas, de niños de colegio y han debido demostrar que son verdaderos asesinos en potencia con una cobarde y traicionera agresión con el rostro cubierto, como los cobardes, por la espalda contra gente desarmada, como los canallas que son. Intentan culpabilizar al pueblo normal y a los ciudadanos que acuden a actos públicos de sus desordenes mentales, de sus políticas de destrucción social. Son cachorros de algún ministro que se declaró de ellos. Son consentidos y armados por la delegada del gobierno. Ellos son los verdaderos instigadores de esta ola de delincuencia y violencia callejera. Exigimos que el peso de la ley caiga sobres estos desventurados con todo su peso y firmeza. Exigimos que cesen estos ataques terroristas contra el pueblo y se juzgue a los instigadores, claros responsables de los llamamientos y apoyos a la violencia con resultados como este.


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